Algunos de los activistas que invadieron el Capitolio de Estados Unidos tras la derrota de Donald Trump ante Joe Biden en 2020 conformaron un nuevo movimiento ante una posible derrota electoral del republicano en las próximas elecciones de Estados Unidos, que se efectuarán el próximo martes 5 de noviembre.

La campaña se bautizó “Stop the Steal“, por la que se empezó a instalar entre los fanáticos más extremos de Trump la idea de que el expresidente sólo podría perder las elecciones a partir de un fraude electoral.

Pero el movimiento tomó otra dimensión con las declaraciones de Ivan Raiklin, un miembro que aseguró que estos ya cuentan con “un plan y una estrategia” y sumó que “el 6 de enero será muy divertido“, fecha del quinto aniversario del asalto a la sede del Poder Legislativo norteamericano.

Raiklin es un exmilitar de alto rango que actualmente se desempeña como militante político con estrechos lazos con personas asociadas a Trump. Durante los últimos meses, se ocupó de esparcir la teoría de un futuro fraude electoral en convenciones por varios puntos de Estados Unidos, sin dudar en plantear también la posibilidad de una posible “guerra civil” en caso de que los comicios no den el resultado que espera.

A las ideas de Raiklin se sumaron varias personalidades de los medios, la política y hasta de la religión. Uno de ellos fue el pastor Greg Locke, quien aseguró que en caso de que Harris gane las elecciones, “nunca volveremos a tener otras”.

Trump avivó el fuego conspiranoico

Sin embargo, la idea cobró un gran impulso luego de que el propio Trump declaró que la única forma en la que Kamala Harris, la candidata del Partido Demócrata, pudiera derrotarlo sería por medio de “trampas a gran escala“.

Estas declaraciones se dieron en el marco de un mitin electoral del candidato republicano en Pensilvania, donde el expresidente animó a sus seguidores a “denunciar los engaños a las autoridades”.

Temor por posibles actos violentos tras las elecciones

Los posicionamientos extremistas llevaron a que desde el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos se compartiera un comunicado donde se aseguró la existencia de “actividades violentas que vinculan a la narrativa de una inminente guerra civil, aumentando el riesgo de violencia contra objetivos gubernamentales y opositores ideológicos”.

Además, el organismo estatal norteamericano describió a los extremistas políticos como “violentos domésticos antigubernamentales o antiautoritarios, muchos de los cuales probablemente se inspirarán en quejas políticas, partidistas o teorías conspirativas”.

Con información de CNN