El clima de la Tierra tiene una verdadera, si bien pequeña, oportunidad de ser salvado: por primera vez, Estados Unidos, uno de los principales contaminantes del mundo, aceptó, bajo la presidencia de Barack Obama, fijar objetivos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.
Los siete países más industrializados del mundo y Rusia, el G8, acordaron este miércoles por primera vez ambiciosos objetivos de protección del clima, en la cumbre que el grupo celebra en la ciudad italiana de L’Aquila. En particular, establecieron un límite de dos grados Celsius al aumento de la temperatura global en comparación con el período preindustrial.
Esto sigue la línea de las advertencias científicas de que si la temperatura promedio de la Tierra aumenta más que dos grados Celsius, se producirán cambios catastróficos de los patrones climáticos mundiales y aumentarán los fenómenos extremos como las tormentas, las inundaciones, las sequías y el hambre.
Sin embargo, si las promesas se hacen realidad dependerá de si los jefes de Estado y gobierno del G8 (Estados Unidos, Alemania, Francia, Reino Unido, Italia, Canadá, Japón y Rusia) pueden convencer a sus pares de economía emergentes como China, India y Brasil de tomar también compromisos. Estas naciones quieren que los países del G8 les brinden ayudas multimillonarias para la protección del clima.