I’aquila, Italia (dpa). El clima de la Tierra tiene una verdadera, si bien pequeña, oportunidad de ser salvado: por primera vez, Estados Unidos, uno de los principales contaminantes del mundo, aceptó, bajo la presidencia de Barack Obama, fijar objetivos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.
Los siete países más industrializados del mundo y Rusia, el G8, acordaron ayer, por primera vez, ambiciosos objetivos de protección del clima, en la cumbre que el grupo celebra en la ciudad italiana de L’Aquila. En particular, establecieron un límite de dos grados Celsius al aumento de la temperatura global en comparación con el período preindustrial.
Esto sigue la línea de las advertencias científicas de que si la temperatura promedio de la Tierra aumenta más que dos grados Celsius, se producirán cambios catastróficos de los patrones climáticos mundiales y aumentarán los fenómenos extremos, como las tormentas, las inundaciones, las sequías y el hambre.
Sin embargo, si las promesas se hacen realidad, dependerá de si los jefes de Estado y Gobierno del G8 (Estados Unidos, Alemania, Francia, Reino Unido, Italia, Canadá, Japón y Rusia) pueden convencer a sus pares de economías emergentes, como China, India y Brasil, de tomar también compromisos. Estas naciones quieren que los países del G8 les brinden ayudas multimillonarias para la protección del clima.
Los miembros del G8 están de acuerdo en que hasta el 2050 se deberán reducir a nivel mundial a la mitad la emisión de gases de efecto invernadero con respecto de los niveles de 1990. Para los países industrializados, la reducción deberá ser de 80 por ciento o más.
Sin embargo, en señal de las persistentes preocupaciones por los costos de la lucha contra el calentamiento global, el borrador sólo establece que la base para esos recortes deberá ser “1990 o algún año más reciente”.
Esto les deja abierta la puerta a Estados Unidos y Japón, cuyas emisiones subieron alrededor de 18 por ciento desde 1990, para que escojan un año posterior como base para comparar las emisiones.
Los líderes tampoco fijaron una fecha en firme acerca de cuándo se deberá alcanzar el pico de emisiones globales.
En el plano económico, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ve una luz al final del túnel, pero el G8 todavía no quieren retirar las alarmas.
“La situación sigue siendo incierta y persisten riesgos significativos para la estabilidad económica y financiera”, indica el borrador al que tuvo acceso DPA sobre la declaración final de la cumbre.
En vista de la peor crisis económica en más de siete décadas, el jefe de Gobierno sueco, Fredrik Reinfeldt, al frente este semestre de la Unión Europea, dijo que la actual situación económica sigue siendo “muy problemática”, aunque existen indicios de una estabilización.
En tanto, el FMI fue más optimista, ya que considera que la economía crecerá más rápido de lo esperado.
Tras contraerse este año, para el 2010 se espera ya un crecimiento de 2,5 por ciento, según las nuevas cifras de la entidad, que en un principio contaba con un crecimiento de 1,9 por ciento.
“La economía global comienza a salir” de la recesión, señaló el organismo en su informe. Para el 2009, la nueva previsión es de una contracción de 1,3 por ciento, frente a 1,4 por ciento del informe de abril.
Para los jefes de Estado y de Gobierno del G8 es decisivo, según el borrador, que se mantengan las promesas de un nuevo orden en los mercados financieros aprobadas en abril, durante la cumbre económica del G20 en Londres.
Asimismo, el G8 anunció que rechazará el proteccionismo y hará un llamamiento para una “rápida, ambiciosa, equilibrada y amplia” conclusión de las estancadas conversaciones de la Ronda de Doha para la liberalización del comercio mundial, según se desprende del borrador.
En tanto, un día antes de reunirse con los jefes de Estado y de Gobierno del G8, los países emergentes del G5 (México, Brasil, Sudáfrica, India y China) levantaron la voz al unísono para decir a los industrializados que deben contar con ellos en el diseño de las soluciones que saquen al mundo de su actual crisis económica y de las que puedan venir.
“No queremos ser ciudadanos de segunda clase, queremos ser parte de la colectividad que comanda el mundo”, manifestó en L’Aquila el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva. “Queremos tener un diálogo con los países desarrollados que son nuestros socios en pie de igualdad”, reivindicó por su parte el primer ministro indio, Manmohan Singh.
El G8 acordó reducir gases que producen efecto invernadero
Los líderes de los países más industrializados quieren disminuir el calentamiento global.
