TEHERÁN (DPA). Mahmud Ahmadineyad juró ayer como presidente de Irán para un segundo mandato, rodeado de fuertes medidas de seguridad y acompañado de protestas en los alrededores del Parlamento, donde tuvo lugar la ceremonia. Según testigos, en la plaza de Baharestan, donde se ubica el edificio, hubo protestas esporádicas con manifestantes que gritaban “muerte al dictador” y acusaban al presidente de fraude, hasta que fueron dispersados con gases por la policía. Casi ocho semanas después de los comicios, para la ceremonia de ayer se realizó un gran despliegue en los alrededores del Parlamento de cientos de policías y de milicianos basiyis, leales al gobierno.
En su intervención, tras jurar el cargo, Ahmadineyad dijo que la alta participación en los comicios fue un reconocimiento de la revolución islámica de 1979 y el “curso político de los últimos cuatro años”, ignorando así las protestas por el presunto fraude en las elecciones del 12 de junio. Las acusaciones de fraude de la oposición generaron una ola de protestas con más de 20 muertos. Más de 1.000 manifestantes fueron detenidos, de los que más de 100 siguen en la cárcel y deben responder ante la Justicia, al estar acusados de rebelión.
Por su parte, el líder de la oposición en el país, Mir Hussein Mussavi, afirmó que el juicio a un centenar de manifestantes, entre ellos varios funcionarios iraníes, refleja la profundidad del problema que existe en Irán, según aparece ayer en su página web. Ahmadineyad tiene ahora dos semanas para presentar su nuevo gabinete ante el Parlamento para su aprobación.
