El nivel de discusión que se planteó en el Cámara de Diputados de la Nación, los gestos, las expresiones, el poco vuelo político y la incapacidad para profundizar un debate, no condicen con la seriedad del tema que se estaba tratando. 

Un Código Civil no es ni más ni menos que la base y el punto de partida de las relaciones interpersonales en una sociedad. Es el contrato social. 

Por lo tanto, su aprobación debe salir del consenso, más allá de la reglas legislativas. Desde el oficialismo lo tomaron como una conquista. La oposición, directamente, se fue. En el medio, algún intento minoritario por mostrar algunas falencias del proyecto que ahora es ley. Y al final, el festejo de un triunfo político de algo que debería haber quedado ajeno a la disputa política.