La rectora electa de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo), Adriana García, manifestó su rechazo a descontar los días de paro a los docentes universitarios en el actual contexto de conflicto salarial y presupuestario que atraviesa el sistema universitario nacional. Además, anticipó que una de las prioridades de su gestión será avanzar en la reorganización del sistema de salud universitario.

Durante una entrevista con el programa Opinión, de LVDiez, la rectora electa de la casa de estudios sostuvo que la situación de los trabajadores universitarios es crítica y vinculó el incremento de las medidas de fuerza con la ausencia de instancias formales de negociación entre los gremios y el Gobierno nacional.

La definición surgió al ser consultada sobre una de las medidas adoptadas durante la gestión de la actual rectora, Esther Sánchez, quien impulsó el descuento de los días no trabajados durante las huelgas docentes. García tomó distancia de esa política y sostuvo que, frente al escenario actual, no aplicaría sanciones económicas a quienes adhieran a medidas de fuerza.

“Si vos me preguntás, yo no descuento”, afirmó de manera categórica. Luego justificó su postura al describir la situación salarial que atraviesan numerosos trabajadores universitarios. “¿A vos no te parece perverso que un docente auxiliar, que gana 240.000 pesos, se manifieste diciendo ‘por favor que se aplique la ley de financiamiento’ y encima le descuentan el día?”, expresó.

La flamante rectora aclaró que su respuesta estaba vinculada específicamente a la coyuntura actual y no a situaciones de conflictividad extrema como las que se registraron durante la década de 1990, cuando algunas universidades llegaron a acumular semanas e incluso meses de interrupción de actividades. “Eso no se puede admitir, señaló sobre aquellos antecedentes, aunque insistió en que el escenario presente requiere una mirada diferente debido al deterioro de los ingresos del sector.

Durante la entrevista, García sostuvo que el principal problema es la inexistencia de canales de negociación efectivos entre las partes. Recordó su experiencia como representante de la UNCuyo en las mesas paritarias y aseguró que históricamente los conflictos podían resolverse a través del diálogo institucional.

“Desde que estoy en la gestión siempre he sido paritaria docente por la patronal. Cada vez que nos hemos reunido en paritarias particulares siempre había una solución. Ahora no hay paritarias. Ahora no hay mesas de negociación“, afirmó.

Para la rectora electa, la falta de actualización salarial acumulada durante los últimos años explica gran parte del malestar existente en las universidades nacionales. Incluso cuestionó que algunos anuncios recientes del Gobierno nacional resulten insuficientes frente a la pérdida de poder adquisitivo registrada por docentes y no docentes.

Hay algunos que te dicen que va a venir un aumento del 25% o del 28%, pero cuando uno se pone en la piel de ese auxiliar, entiende que está esperando cualquier mejora porque la situación es muy difícil“, indicó.

Más allá de esto, remarcó que cualquier resolución sobre medidas de fuerza extensas deberá discutirse dentro de los órganos de gobierno universitarios. “Esa decisión no la voy a tomar yo, no la va a tomar la fórmula. Tendrá que ser el Consejo Superior en pleno”, explicó.

Más allá de la cuestión salarial, García utilizó la entrevista para delinear algunos de los ejes que pretende impulsar durante su gestión. Planteó la necesidad de recuperar una visión más “humanista” de la universidad y aseguró que durante los casi dos meses de campaña detectó una comunidad universitaria atravesada por problemas económicos, sociales y emocionales.

“Necesitamos más humanismo. Necesitamos ver a la persona en su total dignidad”, sostuvo. Según explicó, la UNCuyo debe volver a fortalecer valores vinculados con la solidaridad, la diversidad y el trabajo colectivo en un contexto social marcado por el individualismo y el descreimiento institucional.

La rectora electa también anticipó que una de sus principales prioridades será el bienestar de la comunidad universitaria. En esa línea, señaló que los recursos disponibles deberán orientarse a áreas vinculadas con la salud física y mental, la infraestructura y la seguridad de estudiantes y trabajadores.

Dentro de ese diagnóstico ubicó la situación del Departamento de Asistencia Médico Social Universitario (DAMSU), la obra social de la UNCuyo, cuya situación financiera calificó como preocupante. García consideró que existieron falencias en la conducción del organismo y afirmó que la crisis podría haberse detectado antes.

“Yo creo que sí”, respondió cuando le preguntaron si el DAMSU había sido mal gestionado. Según explicó, la caída del poder adquisitivo de los trabajadores universitarios impactó directamente sobre los ingresos de la obra social, pero también cuestionó la demora con la que se informó el deterioro patrimonial de la institución.

Como parte de las primeras medidas de su gestión, adelantó que impulsará una auditoría integral y una reorganización del sistema de salud universitario. El objetivo será coordinar el funcionamiento del DAMSU, el Hospital Universitario, la Facultad de Medicina, la Facultad de Odontología y los distintos servicios de salud que hoy operan de manera independiente dentro de la UNCuyo.