Con una Argentina jaqueada por la inflación, la peor conducta que puede tener un dirigente con responsabilidades ejecutivas es ser demagógico.

Por el contrario, si no se pueden dar certezas, el peor error es, como se dice coloquialmente, “vender humo”, puesto que la realidad confronta rápidamente los anuncios y los deja sin efecto.

En Mendoza, la producción agraria volvió a sufrir un golpe implacable por las heladas tardías, y el esfuerzo de un año se fue al tacho en una noche.

Con este panorama, se anunciaron varias medidas para asistir a los productores locales. Hubo algunas que llamaron a la duda de inmediato, como la posibilidad de tener un dólar específico para cierta industria, como la del vino, muy similar a la herramienta que sirvió para recaudar dólares por las retenciones que dio la soja.

Sin embargo, cada sector de la economía tiene sus particularidades y, lo que sirvió para unos, no necesariamente se puede aplicar en otros o, al menos, tiene que adecuarse.

Por eso, por el momento, aquella medida prácticamente ha caído en la nada. Luego del anuncio, lo que primó fue la falta de concreción. Nadie más dio la cara al respecto y la Provincia sigue en veremos con la asistencia que necesita.