El procedimiento policial del viernes durante la filmación de un video de un artista de rap en Godoy Cruz abrió un camino de especulaciones luego de la viralización de una serie de imágenes en las que se observa cómo fueron los hechos en los últimos momentos, cuando todo se había transformado en un caos repleto de gritos y agresiones.
Jóvenes que aseguran que hubo represión sin que haya existido provocación y una versión totalmente opuesta de los uniformados, quienes explicaron a sus superiores que recibieron golpes y hasta escupitajos al acudir luego de una denuncia por ruidos molestos. La Inspección General de Seguridad (IGS) inició el sumario correspondiente y rápidamente entendió que los efectivos debían ser suspendidos y hasta enviados a otra jurisdicción. Sin embargo, la cúpula del Ministerio de Seguridad –primero lejos de las cámaras y después con el apoyo explícito del ministro Raúl Levrino– cree que la actuación de la fuerza fue correcta.
No hubo tiros y tampoco un efectivo esgrimió un arma de forma amenazante ante decenas de personas. Cuando suceden estos hechos, en los que escasea la claridad y cada uno tira para su lado para lograr un beneficio, lo mejor es ir avanzando en investigaciones administrativas y judiciales con declaraciones e incorporación de pruebas instrumentales que sirvan para terminar de cerrar una hipótesis. Arriesgar algo contundente y aventurar conclusiones sin tener la versión de cada uno de los protagonistas muchas veces lleva a la confusión. Y lo que realmente importa es llegar a la verdad.
