Desde este martes, la Provincia comenzó a endurecer los controles para verificar si los conductores mendocinos cumplen con la norma y tienen sus automóviles en perfectas condiciones. Era un día señalado cuyos cumplimientos se habían flexibilizado por más de una razón, principalmente, por la situación económica, que complicó la importación de repuestos para vehículos.
Así, a partir de ahora, habrá sanciones para aquellos que incumplen y no pasan por los talleres habilitados. Podría decirse que es lo correcto, pero no estamos en ningún país nórdico, donde estas leyes funcionan. Por el contrario, a menudo transitamos por calles que están arruinadas y un pozo puede hacernos perder el tren delantero o dejarnos rengos de una rueda. Ni hablar de la falta de coordinación de semáforos que provocan, por ejemplo, en el centro capitalino, el desgaste del embrague y un mayor consumo de nafta.
Incluso, es hasta una ley despareja, puesto que, seguramente, usted, contribuyente, se ha cruzado con alguna patrulla en mal estado que, no obstante, debe seguir rodando para garantizarnos la seguridad.
En definitiva, el grado de exigencia para con los ciudadanos no está equilibrado con la infraestructura vial que debe garantizar el Estado.
