La rectora Esther Sánchez junto a Gabriel Fidel.

La Universidad Nacional de Cuyo ha estado, por estos días, en la mirada de los mendocinos. Por un lado, por el ataque cometido por fanáticos religiosos a una muestra de arte feminista. Pero desde hace semanas las facultades como los colegios que dependen del Rectorado vienen sin días de clases debido a las medidas de fuerza del gremio docente. No es un problema nuevo, ya que distintas gestiones se han mostrado impotentes, pues están fuera de la negociación, pero se resienten con el impacto del paro.

En general, los distintos rectores o no han sabido cómo reaccionar política y administrativamente o directamente han evitado ir al choque con el claustro. Ahora, las actuales autoridades decidieron ir precisamente a la confrontación y descontarán los días a los educadores, puesto que donde más se siente la huelga es en los colegios, tanto primarios como secundarios.

El tiempo que los chicos pierden sin estar en el aula es valioso y difícil de recuperar. Es preciso que la Nación y el sindicato lleguen a un acuerdo para evitar que se profundice el conflicto.