El último fin de semana, La Paz –Capital del 4×4–, como sede de la tercera fecha del Rally Safari, recibía los todoterrenos. El Gobierno Municipal, encabezado por el intendente Gustavo Pinto; el pueblo, la dirigencia y los binomios del Mendoza Rally Safari habían puesto “toda la carne al asador”. Pero una operación de desareno, realizada por el Departamento General de Irrigación, anegó todos los trayectos marcados en el lecho del río Tunuyán Inferior. La carrera quedó trunca. Trabajo duro Organizar una competencia automovilística, desde las que tienen una pequeña convocatoria a las grandes, implica grandes esfuerzos. En las del Rally Safari implica, entre otras tareas, lograr la autorización de los propietarios de los campos y del Municipio, proyectar el trazado, confeccionar las hojas de ruta, marcar las puertas y efectuar, los pilotos, una visita previa al circuito. Son varios días de labor.

        Como es una disciplina amateur, ninguno recibe una retribución económica. Nadie vive del 4×4. En La Paz involucró varias jornadas. Un ejemplo: se habían señalado con estacas y cintas 72 puertas a lo largo de varios kilómetros. Ilusiones rotas El pueblo de La Paz se había preparado con sus mejores luces. Era mostrar sus tradiciones, comidas típicas, el incipiente turismo y la hospitalidad. También significaba proyectarse a la provincia y decir en voz alta la pasión fierrera que lo han elevado para ser la Capital del 4×4. Pero el Departamento General de Irrigación rompió las ilusiones y los esfuerzos.

      Las autoridades del Tramo Inferior del río Tunuyán conocían la fiesta tuerca y habían asegurado que los caudales no afectarían al circuito. No cumplieron y se quebró un código de convivencia que, en las comunidades del interior de la provincia, es más fuerte, porque todos se conocen. La fecha de La Paz sería reprogramada para setiembre. Es de esperar que el Departamento General de Irrigación se asocie al convite.