Un airbag puede salvar una vida durante un accidente, pero también puede convertirse en un elemento peligroso si no se utiliza de la manera para la que fue diseñado. Los especialistas en seguridad vial de Mendoza son contundentes: la bolsa de aire no reemplaza al cinturón de seguridad y ambos sistemas deben funcionar en conjunto.

La advertencia cobra especial relevancia porque los vehículos modernos incorporan cada vez más airbags y sistemas destinados a reducir las consecuencias de un impacto. Sin embargo, la tecnología tiene un funcionamiento específico y requiere que el ocupante se encuentre correctamente sujeto.

El problema aparece cuando una persona circula sin cinturón de seguridad. Ante un choque, el cuerpo continúa desplazándose hacia adelante por efecto de la inercia, mientras el airbag se despliega en una fracción de segundo y a una velocidad extremadamente elevada.

En esas condiciones, un dispositivo pensado para proteger puede convertirse en una fuente adicional de lesiones.

La velocidad de los airbag

El perito vial Héctor Budy Roitman explicó la magnitud de la velocidad con la que se activa una bolsa de aire.

Según detalló, el airbag puede desplegarse a una velocidad del orden de los 200 km/h. Esa característica es fundamental para que el sistema pueda actuar en el instante preciso de un choque, pero también explica por qué resulta indispensable que el ocupante esté correctamente retenido.

El especialista planteó un ejemplo: si una persona circula a 100 km/h y el vehículo se detiene bruscamente por un impacto, el cuerpo tiende a continuar su desplazamiento hacia adelante debido a la inercia.

Al mismo tiempo, el airbag se despliega violentamente para ocupar el espacio entre el ocupante y las partes rígidas del vehículo.

El problema es que, sin cinturón, el cuerpo puede encontrarse con el airbag antes de tiempo y en una posición para la que el sistema no fue diseñado.

En ese escenario, un elemento concebido para proteger puede provocar lesiones graves, especialmente en zonas como el rostro, el cuello y otras partes del cuerpo.

Por qué el airbag necesita del cinturón

El director de la Unidad Ejecutiva de Seguridad Vial de Mendoza, Osvaldo Corvalán, explicó que los vehículos actuales están diseñados para absorber buena parte de la energía de un impacto mediante la deformación controlada de determinadas estructuras.

Pero esa protección funciona como un sistema integral. El cinturón tiene la función de mantener al ocupante sujeto al asiento y limitar el desplazamiento del cuerpo durante el choque. El airbag, en cambio, aporta una protección complementaria y amortigua el impacto.

Por eso, si el cinturón no se utiliza, se altera por completo la posición en la que el ocupante llega al momento de la activación de la bolsa de aire.

El especialista en ergonomía, transporte y seguridad vial Roberto Tomassiello fue contundente al explicar esta relación: “El airbag está diseñado para funcionar correctamente cuando el ocupante utiliza el cinturón de seguridad”.

La bolsa de aire no debe entenderse como una alternativa al cinturón, sino como una segunda barrera de protección.

El error más común

Uno de los conceptos que los especialistas buscaron desterrar es la idea de que contar con airbags permite viajar sin cinturón. En realidad, sucede exactamente lo contrario. El cinturón mantiene al cuerpo en una posición determinada y evita que el ocupante salga despedido hacia adelante. Esa retención permite que el airbag cumpla la función para la que fue diseñado: recibir y proteger al ocupante durante el impacto.

Sin cinturón, el cuerpo puede desplazarse varios centímetros hacia adelante en milésimas de segundo. Cuando el airbag se activa, puede encontrarse con una persona que ya no está en la posición prevista por el sistema.