Si no se sufre, no vale“. “Ganamos a lo Lepra“: dos frases que, en Independiente Rivadavia, resuenan cada vez que el equipo se impone en un partido dificultoso. Pero este no fue cualquier partido y el sufrimiento cruzó barreras de lo imaginable.

Contra todos, la Lepra hizo historia y consiguió su primera estrella a nivel nacional con la obtención de la Copa Argentina. Pocas veces se vio batallar tanto a un equipo frente a la adversidad.

Afortunadamente, el hambre de gloria ganó la pulseada y la injusticia no tuvo lugar. Decir que la cancha “estuvo inclinada” queda corto para tomar dimensión de esta hazaña.

Repasemos: dos jugadores expulsados (Maximiliano Amarfil y Alejo Osella), sin técnico –Alfredo Berti– durante 20 minutos, lesión del arquero Ezequiel Centurión para que ingrese Gonzalo Marinelli (¡desgarrado!), el gol del empate en el tiempo de adición, un penal repetido en la tanda y contenidos dos veces…

No existen antecedentes sobre semejante capacidad de enfrentar un “muñequeo” arbitral de estas características y, aún así, salir victorioso.

Un plantel comprometido con la causa. Un equipo al que no le sobra nada y que sabe de sus limitaciones. Jugadores provenientes del ascenso que terminaron de explotar su potencial para demostrar sus habilidades.

Y, por supuesto, un Sebastián Villa determinante como bandera del equipo. Actualmente, la Lepra tiene en sus filas a uno de los mejores jugadores del fútbol argentino.

Emociones a flor de piel

Partido no apto para cardíacos“: una frase típica en el universo del fútbol. Ver al equipo defender con 9 jugadores durante cada asedio de Argentinos Juniors pareciera tener más efectividad que cualquier electrocardiograma. Quien pasó esta prueba, puede continuar su vida sabiendo que ya hizo su chequeo anual.

Miles de leprosos viajaron desde Mendoza para poder vivir este momento. Partido entre semana, segundo viaje por Copa Argentina en 10 días, desorganización en la elección de la sede, acampes en la venta de entradas, permisos para escaparse del trabajo, rifas para conseguir dinero… Pero valió la pena.

Cada kilómetro recorrido durante el certamen y cada peso gastado. Las tribunas azules, colmadas, no pararon de alentar. Desde el minuto uno hasta la tanda de penales. El empuje se hizo notar y el efecto contagio se plasmó en el equipo.

Llanto, gritos, gargantas destruidas de tanto cantar (o insultar al árbitro Nicolás Ramírez), bengalas, videollamadas con seres queridos que no viajaron: en la popular leprosa hubo una ensalada de emociones. “Dale campeón, dale campeón“, la canción para el desahogo final.

Primera estrella para Mendoza y pasaporte al día

Dieciseis años peleando el descenso en la segunda categoría tuvieron su recompensa. La Lepra, luego de ascender en 2023, consiguió en menos de dos años en la Liga Profesional su primer título y, además, el primero para Mendoza. Una estrella, no una “copa participación“, una “copa predio deportivo modelo” o “una copa superávit“. Historia pura de la mano de un grupo de dirigentes, con Daniel Vila a la cabeza, con el objetivo de llevar al club a lo más alto.

Y como frutilla del postre, Independiente Rivadavia jugará debutará en la Copa Libertadores. De jugar en canchas como la de Agropecuario de Carlos Casares, donde en la transmisión se ven animales de campo en el fondo del estadio, pasará a competir contra los mejores equipos del continente. Algo impensado, inimaginable. Y lo mejor es que ocurrirá producto de un título obtenido en buena ley.

El padre de la criatura

Alfredo Berti se convirtió en uno de los ídolos más grande de Independiente Rivadavia. Salvó del descenso al equipo en 2016-2017, ganó la Primera Nacional y ascendió en 2023, volvió a salvar al equipo de perder la categoría en 2024 (sí, le duela a quien le duela, lo hizo dado que -pese a la suspensión de descensos- la Lepra salió del fondo de la tabla).

Ahora, Berti bordó la primera estrella y tendrá la oportunidad de darle una segunda si el Azul gana la Super Copa versus el campeón del torneo anual, que todavía no se conoce. Lo hizo con aciertos y errores, pero con una idea clara. A la Lepra no le sobra nada futbolísticamente y Alfredo Berti logra sacar agua de las piedras cada vez que tiene la oportunidad.

A Independiente le sienta bien Córdoba, provincia que será recordada por ser el escenario de gloria en los momentos más emotivos del club. Salud, pueblo leproso.