¿Escuchas un chasquido en la rodilla cuando te agachas a recoger algo? ¿Y un crujido en la espalda o el cuello cuando te estiras al levantarte o cuando llevas varias horas frente a la computadora? Si la respuesta es sí, no te asustes, es algo completamente normal.
Sin embargo, si ese crujido lo escuchamos a menudo y en actividades cotidianas, o si va acompañado de otros síntomas, sí debemos poner atención.
Los crujidos son un fenómeno llamativo, completamente normal que, a priori, no debe alarmarnos, “se conoce con el nombre de cavitación y aún se está investigando qué es lo que lo produce. La teoría más aceptada en la comunidad científica es que el líquido sinovial articular, que es el ‘3 en 1’ de las articulaciones, al realizar ciertos movimientos hace que se generen unas pequeñas burbujas de gas. Al forzar la articulación pueden llegan a explotar, lo que hace que escuchemos ese característico “click” o “crack” del crujido”. Este fenómeno, en el que, por mucho que algunos lo aseguren, “no se recoloca absolutamente nada”, no ocurre solo en el hueso, sino que “podemos escucharlo también entre tendones o cuando algún tejido roza con una prominencia ósea, como por ejemplo lo que se llama cadera en resorte”, aclara.
¿Puede esconder algún problema en las articulaciones?
Los chasquidos, en general no esconden problemas de salud, como artrosis o artritis. Otra cosa es que, por ejemplo, las personas que se crujan los dedos a menudo y a propósito sí puedan causárselo, “las investigaciones que se han realizado entre personas que se crujen los nudillos de las manos durante años no han encontrado signos de lesiones articulares por esta causa, incluso el Dr. Donald Unger se crujió durante 60 años los huesos solo de su mano izquierda, no encontró diferencias entre esta mano y la derecha en cuanto a degeneración o artrosis. No obstante, sí que se ha observado que las personas que se crujen los dedos tienen más probabilidad de que se les hinchen las manos y tengan menos fuerza de agarre”.

¿Y si nos crujen las articulaciones muy a menudo, sin forzarlas?
“Los estudios están hechos principalmente en las manos, por lo que se desconocen los efectos a largo plazo de crujir la espalda, el hombro, la rodilla…”. Sin embargo, su opinión como experto es que “el hecho de que escuchemos crujidos a menudo y con movimientos cotidianos puede indicar que existe una cierta inestabilidad articular”. Si, además, estos crujidos van acompañados de dolor o hinchazón, “recomiendo pedir ayuda al especialista, pues es probable que tengas una lesión. También debes fijarte si sientes crujidos, crepitaciones o sensación de ‘arenilla’ durante movimientos cotidianos, que son aquellos movimientos en los que no fuerzas la articulación ni las llevas al límite, como por ejemplo si cruje al doblar la rodilla, al girar la cabeza, al sentarte o al ponerte más recto en la silla. Si esto ocurre, podríamos pensar que puede haber una cierta inestabilidad articular. En tal caso es interesante mejorar la estabilidad articular con ejercicio específico”.
