Por esto se ha observado a menudo que, cuando el hombre comienza a perder una u otra, cada vez mueve menos su pulgar.

Quizás no tenés costumbre de poner atención en nuestro pulgar, y sin embargo deberías hacerlo.

Para mantener siempre nuestra voluntad despierta y activa, acostumbrate a mantener el pulgar al exterior. Nunca apretés el puño colocándolo en el interior.

Alguien que mantiene su pulgar de este modo pronto caerá enfermo, o bien sus negocios fracasarán debido a su voluntad tambaleante.

Esta posición del pulgar, es la serpiente que esconde su cabeza porque dormita.

Por el contrario, aquél que mantiene su pulgar en el exterior, opuesto a los demás dedos, muestra que reúne las fuerzas en un único haz y se opone así a su dispersión.

Omraam Mikhaël Aïvanhov