El Día de la Milanesa se instauró el 3 de mayo de 2013 por iniciativa de un grupo de fanáticos que, a través de las redes sociales, propuso consagrar un día del año para este plato que nació en Milán hace casi mil años.

Aunque cada casa tiene su propia técnica, hay algunas cosas para tener en cuenta que pueden mejorar notablemente el producto final.

La primera clave está relacionada con el corte vacuno que se elige.

La cuadrada y la nalga son los ideales para aquellos que gustan de milanesas gruesas y carnosas. En cambio, quienes las prefieren finitas y sin nervios (aunque más secas) deben apuntar al peceto.

Hay que tener en cuenta que la nalga se caracteriza por sus cortes grandes, de una sola pieza. El peceto, en cambio, ofrece cortes más pequeños y redondos.

Si la carne está muy dura, es recomendable ablandarla antes de iniciar su preparación dándole unos cuantos golpes de un lado y de otro con el martillo de cocina.

Luego se presenta un truco fundamental: hay que marinar la carne antes de rebozarla con pan rallado.

Esto ayuda a que se ablande, pero también favorece a que tome sabor. Es muy importante que los cortes estén bastante tiempo dentro de la emulsión, para que absorba todo el gusto de la marinada. Lo ideal es tenerlas sumergidas al menos una hora.

Un dato importante: si le agregamos un poco de vinagre o jugo de limón, la marinada ablandará a un más a la carne y ayudará a que quede más tierna.

La receta para hacer las mejores milanesas

  1. Batir los huevos y agregar todos los ingredientes de la marinada. Lo ideal es ponerle perejil fresco. Mezclar bien.
  2. Salar las milanesas y colocarlas dentro de la marinada hasta que queden bien embebidas. Taparlas con papel film y llevar a la heladera al menos una hora.
  3. Empanarlas con pan rallado presionando de ambos lados hasta que las recubra bien.
  4. Freírlas en abundante aceite bien caliente hasta que estén doradas.