Una pareja de turistas europeos me decía hace unos días que habían leído lo que está por ser ley de los boliches, y no podían creer que quienes hacen las leyes no tengan sentido común. Al preguntarle por qué, contestaron que les llamaba la atención el horario en que se prohíbe la venta de alcohol en los boliches bailables.
Dijeron que la ley dice que se podrá vender alcohol hasta las 4.30 de la mañana, hora en que los adolescentes ya habrán tomado tanto alcohol como para salir del boliche borrachos. Me decían que con la prohibición total de la venta en los boliches de bebidas con alcohol y alrededores se soluciona el problema fácilmente, porque hay cientos de bebidas para tomar y divertirse sin necesidad de alcohol, que es el culpable de tantos accidentes y peleas que terminan en crímenes.
En Europa, la gente que maneja automóviles se abstiene de tomar alcohol y aquí les dan horario para tomar alcohol. No sabemos, decían, cómo eligen ustedes los mendocinos a los representantes del pueblo, porque también hemos visto que se prohíbe fumar en locales cerrados, loable idea, pero los que tienen más superficie deben dejar un lugarcito para fumadores.
De esa forma, si el humo fuera un gas mortal, morirían todos, los fumadores y los no fumadores, porque el humo va a saturar el ambiente en todo su espacio, grande o chico. Les contesté: no se preocupen, es muy probable que, como ocurre casi siempre, echen máquina atrás dentro de un tiempo, porque aquí las leyes se hacen y deshacen porque no se prevén las consecuencias, sino cuando ya está hecho el mal. Muy amables, buscamos el café más chico y consumimos sin humo.
De todos modos, me dieron la satisfacción de halagar a Argentina, y en especial Mendoza, como un país de gente muy independiente, según ellos, y atenta. Por supuesto, nos los llevé por donde se ven acequias llenas de basura, veredas rotas y agujeros sin árboles.
