La situación ocurrió en la Guardia de uno de los hospitales públicos de la provincia. Varias personas se encontraban esperando ser atendidas cuando las puertas se abrieron. Dos enfermeros avanzaron empujando una camilla. Toda la sala quedó en un silencio grave. Los agentes sanitarios trasladaban a una persona fallecida. Iba cubierta por una sábana. Pero lo que llamó la atención de los asistentes fue la actitud de los dos trabajadores. A pesar de la situación, del lugar y de su función, iban riéndose, haciendo comentarios jocosos. La falta de respeto generó indignación entre los testigos que aguardaban la asistencia médica.