Días atrás, una familia chilena se encontraba consultando libros en una conocida librería del centro mendocino.

No era una sorpresa, puesto que el fin de semana encontró a miles de turistas trasandinos adquiriendo mercadería gracias a la diferencia de cambio.

Eso sí, en este caso, había algo llamativo, más allá del interés de un pequeño lector en conseguir una obra en particular. El chico, acompañado por su madre, vestía la camiseta diez de la Albiceleste. Increíble, ¿no?