Una de las medidas en la prisión ubicada en Cacheuta.

Ni una ni dos líneas activas. Setenta y un teléfonos celulares fueron encontrados en poder de internos durante el allanamiento en tres módulos del penal de Almafuerte, señalado como uno de los más seguros de Mendoza, que se desarrolló hace poco menos de una semana. La escena, según describieron fuentes judiciales y penitenciarias, terminó de confirmar lo que muchos sospechaban, a pesar de las prohibiciones que resolvió la Suprema Corte con respecto a la tenencia de los aparatos: dentro del complejo hay una organización que opera como si estuviera en las calles.

El módulo más comprometido fue el 4.1, donde encontraron 40 dispositivos. Es el pabellón de Pedro Esteban Morales Anisco, alias Peter, condenado por homicidio y señalado como el “pluma” -jefe intramuros- que maneja no solo a los internos, sino también con vínculos con algunos integrantes del Servicio Penitenciario. Los otros teléfonos estaban ocultos en deferentes celdas del módulo 2 (20 aparatos) y el 1 (11) y también quedaron bajo la lupa de la Justicia para peritajes.

El procedimiento se desarrolló la semana pasada, el miércoles, bajo estricta reserva. Fue ordenado por la fiscal federal Eugenia Abihaggle, que desde fines del año pasado investiga una red de venta de drogas en el penal, con vínculos que van desde internos hasta penitenciarios en funciones, tal como reveló El Sol.

La medida fue coordinada con el Ministerio de Seguridad y la cúpula del Servicio Penitenciario los días previos, que intentaron evitar filtraciones hasta último momento para no generar alarma en la población carcelaria.

Aunque a simple vista parecía una requisa habitual, la presencia de personal judicial y policial, el desmantelamiento completo de la celda de Peter, en la que convive con otros tres internos, revelaron otra escala. Los investigadores buscaban establecer si desde esos teléfonos se organizaban maniobras de narcotráfico, extorsiones y movimientos de dinero hacia el exterior.

No es la primera vez que ese módulo queda en el centro de la escena. Justamente, a fines de 2024, se descubrieron casi 4 kilos de marihuana y una pequeña cantidad de cocaína en un gallinero cercano al pabellón, escondite que no estaba cubierto por cámaras. Esa fue la punta del ovillo para iniciar esta megacausa.

Poco después, un suboficial del penal con 15 años de antigüedad fue detenido intentando ingresar droga (cocaína) y medio millón de pesos entre sus genitales. Su rol como coordinador del módulo 4, alimentó las sospechas sobre una red mucho más amplia. Se trata de Renzo Rojas, guardia que también llevaba una importante cantidad de marihuana en su auto.

Desde entonces, Peter perdió privilegios que iban desde consolas de videojuegos hasta una máquina de copos de azúcar. Pero nunca perdió el control total del sector.

El hallazgo de los 71 teléfonos confirmó que el circuito seguía activo y por eso el próximo paso de la instrucción, con el análisis de los aparatos, será determinante para definir qué tipo delito cometieron los sospechosos.