La zona donde se encontró la droga a principios de diciembre del año pasado.

Una investigación por tráfico y venta de drogas dentro del penal de Almafuerte de Luján sumó este miércoles un nuevo capítulo: el Servicio Penitenciario, efectivos policiales y personal de la Justicia federal realizaron un importante allanamiento en algunos módulos del Complejo Penitenciario III, con eje en la celda del interno Pedro Esteban Morales Anisco, alias Peter. Se trata de un reconocido “pluma” –así se denomina a los jefes de pabellón intramuros- que purga una condena por homicidio y ha sido señalado por sus vínculos con el ingreso de sustancias y otros elementos prohibidos al penal.

La medida, ordenada por la fiscal federal Eugenia Abihaggle, se ejecutó después de las 15, cuando culminó el horario de visita, y tuvo como principal objetivo el pabellón del módulo 4, ala 1, aunque se extendió hacia otros sectores por las conexiones detectadas entre Morales Anisco y otros internos (las fuentes pidieron reserva de algunos nombres y actuaciones).

Según confirmaron fuentes judiciales, el procedimiento buscó avanzar en la obtención de material probatorio en una causa que investiga una red de connivencia entre penitenciarios y reclusos para el ingreso y distribución de drogas.

Este nuevo operativo se desarrolló tras varias reuniones esta semana entre autoridades de la Justicia federal, el Ministerio de Seguridad y la cúpula del Servicio Penitenciario (SP), que buscaban que no llegara la información al penal.

Aunque parecía una requisa típica de la coyuntura penitenciaria, la presencia de personal policial y judicial le dio el carácter de allanamiento focalizado. La celda de Peter fue desmantelada por completo, en busca de teléfonos celulares, anotaciones, drogas u otros elementos de interés para la causa, además de otros sectores y personajes requisados.

El gallinero donde estaba la droga.

La investigación tiene origen en hechos revelados por El Sol a fines de 2024, cuando se incautaron 3,6 kilos de marihuana y casi 2 gramos de cocaína ocultos en el gallinero del mismo módulo 4.1. Aquella droga estaba fraccionada en panes envueltos en cinta marrón y fue hallada en un sector de huerta que, según sospechan los investigadores, no es alcanzado por cámaras de vigilancia. El hallazgo se produjo luego de un dato que llegó a las autoridades penitenciarias y derivó en una denuncia penal.

En ese momento, las pesquisas apuntaron directamente a Peter, señalado por internos y personal del penal como el referente del pabellón y presunto organizador de las maniobras. La gravedad del caso aumentó días después, cuando un suboficial del SP, Renzo Sebastián Rojas, fue detenido intentando ingresar casi 300 gramos de cocaína y medio millón de pesos ocultos entre sus genitales. En su vehículo también se hallaron 788 gramos de marihuana.

Rojas había sido recientemente designado como coordinador del módulo 4, lo que reforzó la hipótesis de que la red de narcotráfico tenía conexiones jerárquicas dentro del SP. Desde entonces, se ordenaron peritajes a su teléfono, allanamientos en su domicilio y un sumario administrativo por parte de la Inspección General de Seguridad (IGS), entre otras medidas que se adjuntaron en el expediente.

Después del hallazgo de las sustancias, en paralelo, se le retiraron los privilegios del módulo donde habita Peter, incluyendo televisores de grandes pulgadas, consolas de videojuegos y hasta una máquina de copos de azúcar. Esto sucedió luego de una publicación de este diario, que evidenció el nivel de vida que llevaba intramuros.

Con todos estos antecedentes, la Justicia federal busca reconstruir el circuito de ingreso, acopio y distribución de estupefacientes en Almafuerte, entre otros delitos que son materia de instrucción.

Las sospechas apuntan no solo a Morales Anisco, sino a una red más amplia que incluiría a otros internos y personal del SP, con vínculos incluso fuera del penal, particularmente con una organización narco guaymallina.

El módulo 4.1 y el sector del gallinero, donde estaba la droga.