2008 comenzó con crisis políticas en puntos clave del mundo y termina con una crisis económica. El asesinato de la ex primera ministra paquistaní Benazir Bhutto cerró el 2007,apuntando al sur de Asia como una de las zonas más volátiles, y en noviembre del 2008, los atentados en Bombay, India, lo confirmaron.

    Pero fue también el año de la victoria de un negro en las elecciones presidenciales de Estados Unidos, Barack Obama, y de nuevos liderazgos en América latina. Según el horóscopo chino, 2008 fue el Año de la Rata, primer animal del ciclo, y por tanto uno en el que se plantan los nuevos y difíciles comienzos.

    Más allá de las creencias esotéricas, no parece una mala definición para los meses que se van, con la promesa de una nueva arquitectura financiera internacional, el “cambio” que anuncia Obama y, si se consolida, el nuevo liderazgo de Brasil en Latinoamérica e, incluso, en el mundo, como importante país emergente.

    El presidente brasileño, Luis Inácio Lula da Silva ha posicionado a su país como una potencia regional en Sudamérica, pero no es un reinado absoluto –como ninguno en estos tiempos–. El llamado “Eje Bolivariano”, formado por Venezuela, Cuba, Bolivia y Nicaragua (más Ecuador y Argentina en algunos casos), le ha hecho frente y no se lo deja fácil, por más que las relaciones siguen siendo de cordialidad entre Lula y su homólogo venezolano, Hugo Chávez.

    Para Venezuela fue un año electoral que apuntaló la hegemonía de Chávez, pero en el que la oposición ganó en cuatro estados del país y en la alcaldía de la capital, Caracas. El presidente volvió al ruedo con su propuesta de reelección ilimitada, que quiere conseguir mediante una enmienda constitucional que someta a consulta en febrero del 2009. Fue un año de referendos también en Ecuador y en Bolivia.

    Quito votó el 28 de setiembre su nueva Constitución, que refuerza el poder central, defiende el papel del Estado en el mercado y reconoce derechos inalienables a la naturaleza, convertida así en sujeto de protección. En Bolivia, el presidente Evo Morales se apuntó una victoria al ganar el referendum revocatorio en agosto, con lo que fue confirmado en el cargo.

    Sin embargo, el país sigue sumido en una enorme crisis interna entre oficialismo y oposición, que dejó cerca de 30 muertos y cientos de heridos e, incluso, hace temer una escisión del país. Cuba oficializó, entretanto, el recambio en su cúpula con la renuncia de Fidel Castro a la Presidencia, en la que lo sucedió el 24 de febrero su hermano Raúl, quien ya estaba, sin embargo, de forma interina al frente de la isla.

    Perú se enfrentó al fantasma del resurgimiento del grupo terrorista Sendero Luminoso, mientras que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) vivieron su peor año con la muerte de tres de sus principales líderes. Por si fuera poco, una espectacular operación del Ejército liberó en julio a la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, secuestrada desde febrero del 2002, y a otros 14 rehenes, a los que se sumaron otros cedidos por las propias FARC o huidos.

    Pese a ello no fue un año fácil para el presidente Álvaro Uribe, con los escándalos de la “parapolítica” (los supuestos vínculos de miembros de su Gobierno con paramilitares) y por la desaparición y muerte de decenas de jóvenes de bajos recursos reportados por el Ejército como guerrilleros o delincuentes abatidos en combate.

    Para Argentina, el año estuvo marcado por el duro enfrentamiento entre el gobierno de Cristina Kirchner con el agro por la intención de subir las retenciones a las exportaciones, que tuvo en vilo al país, en tanto que siguieron las tensiones con su vecino Uruguay por una papelera.

    Uruguay, que tendrá elecciones generales en octubre del 2009, terminó el año, a su vez, con la renuncia del mandatario, Tabaré Vázquez, a su Partido Socialista, por las críticas recibidas tras vetar la ley que despenalizaba el aborto votada por su propia agrupación. Más allá de la crisis económica, que finalmente llegó a una región que al principio se creyó inmune y de la que en el 2009 seguramente se verá la peor cara, México vivió un 2008 muy difícil con la guerra contra el narco.

    Pese a la militarización y los éxitos en la lucha contra los cárteles mexicanos, estos mataron a unas 5.500 personas.Ampliaron su presencia en Centroamérica, extendieron sus negocios en el Cono Sur y perpetraron el primer atentado narcoterrorista en México, con ocho civiles muertos y 106 heridos. En España, José Luis Rodríguez Zapatero fue reelegido.

    Aunque evitó hablar de la crisis durante la campaña, en la segunda mitad del año tuvo que hacerle frente con numerosas medidas, que no evitaron que cada nueva cifra de previsión económica y de desempleo confirmaran que, entre los industrializados, el país es uno de los peor parados. Por el contrario, fue un año de éxitos frente al grupo armado vasco ETA, del que cayeron en un plazo de siete meses su máximo dirigente, el jefe militar y, sólo tres semanas después, el sucesor de este.

    Sin embargo, la organización consiguió perpetrar varios atentados que dejaron cuatro muertos. A nivel internacional, los meses finales del 2008 estuvieron marcados por los ataques con casi 200 muertos en Bombay, el caos en Tailandia, abordajes pirata en el golfo de Adén y la continua violencia en las dos regiones más conflictivas del planeta, Irak y Afganistán. Cercano Oriente sigue lejos de lograr una solución de paz entre israelíes y palestinos, e, incluso, entre palestinos y palestinos.

    Rusia y Georgia se embarcaron en una guerra justo cuando el mundo miraba la espectacular inauguración de los Juegos Olímpicos en China. Y en Zimbabwe, las expectativas de un mejor gobierno se evaporaron tan rápido como la máquina del dinero del Ejecutivo de Robert Mugabe imprimía billetes de valor cada vez más alto ante la imparable inflación.

    Los riesgos del cambio climático, en tanto, nunca fueron tan serios, pero la preocupación mermó, debido a que se ve opacada por los problemas económicos. De vuelta en África, el número de muertos por la guerra en la República Democrática del Congo sobrepasó la marca de los cinco millones, aunque continúan siendo olvidados por la comunidad internacional. Pero en medio de todas estas malas noticias en el 2008 hubo también espacio para la esperanza y las buenas nuevas.
 
    La preocupación por los tambaleantes mercados hizo que los líderes de todo el mundo se reunieran en una misma mesa a una velocidad sin precedentes para buscar formas de salir de la crisis. Y tras años de esfuerzos a medias, el ex líder serbobosnio Radovan Karadzic fue finalmente llevado ante la Justicia para ser juzgado por crímenes de guerra. Cuando faltaba poco para la Navidad, el año acabó con la victoria de quien muchos consideran un mesías político: Barack Obama.

    La gente, desesperada por un cambio, tras ocho años de calamidades de George Bush, celebró la novedad no sólo en Norteamérica, sino en África, Europa, y hasta en el mundo árabe. En vista de que el nuevo presidente hereda la crisis financiera, dos guerras y una serie de relaciones internacionales difíciles, se teme que pueda fracasar ante tarea tan ciclópea.

    O no: porque por más duro que sea el trabajo de Obama, no puede resolver solo ni la crisis financiera ni la climática. Los grandes líderes mundiales deben dialogar de forma pragmática, y escucharse, ante la necesidad de soluciones multilaterales.