Para mantener las manos protegidas del frío, sólo tenemos que incorporar a nuestra rutina algunos hábitos sencillos:
No lavarnos las manos con agua caliente. O por lo menos, no con agua a la temperatura de la lava volcánica. Evitar en lo posible los secamanos de aire caliente, pero sí secar muy bien las manos con toallas de tela o papel. En invierno puede ser necesario aplicar crema hidratante en la zona después de cada lavado. La piel misma nos indica si es necesario, porque no absorbe nada que no necesite: si cinco minutos después de aplicarnos crema parece que llevamos un pan de manteca entre las manos, estamos exagerando.
Y hablando de exageraciones, insistir con el protector solar puede parecer mucho en esta época, pero las manos realmente lo necesitan, que de nada se manchan y se secan. Como inexplicablemente nadie fabrica cremas para manos con índices de protección serios, no queda otra que aplicarles nuestro filtro solar fps 50 o más favorito.

Para el cuidado invernal conviene hacerse de una crema potente para aplicar por la noche antes de acostarnos (lo ideal, con un suave masaje), y de otra más sufrida/económica para tener siempre a mano y reaplicar a voluntad.
Mi opción de precio amigable favorita:

Mi opción premium ídem:

En invierno es muy común que las cutículas se resequen y se descamen, aunque a algunas nos pasa todo el año. Para evitarlo, un buen truco es masajearlas con alguna crema para lactancia/pezones agrietados con caléndula, de las que se venden en cualquier farmacia. ¡Santo remedio!
¿Cómo cuidan sus manos en invierno? ¿Algún truco casero por ahí? ¡Cuenten!
