Algunos prefieren acompañarla con una buena pizza, otros con una picada de quesos y fiambres, mientras que la mayoría considera que el maridaje para una cerveza es sólo una anécdota, porque lo importante está en el vaso. Es que nadie se resiste a una jarra escarchada por su baja temperatura y enmarcada con su espuma.

La cerveza es, sin dudas, unas de las bebidas más reconocidas y consumidas en el mundo. Con varias centenas de años de vida (en el 2.400 a.C se encontraron restos de cerveza en el Valle de Ambrona en Soria; y en 3000 a.C se hallaron algunos vestigios en la cueva de Can Sadurní –Barcelona-), se encuentra actualmente en la cúspide de las más elegidas y su crecimiento sigue siendo exponencial.

Hoy, en Mendoza, no solamente hay patios, rincones y hasta fiestas especialmente dedicados a esta bebida, sino que también son varias las fábricas de cerveza artesanal que han logrado ganar el mercado con propuestas originales y deliciosas.

Industriales o artesanales; negras, rubias y rojas; de baja fermentación (lager), alta fermentación (ale) o fermentación espontánea (lambic); y signadas por la personalidad de cada uno de sus fabricantes, las cervezas copan los bares y pubs para convertirse en aliada indiscutible de charlas, complicidades y confesiones.
