Durante el Viernes Santo, muchas familias optan por evitar las carnes rojas y elegir preparaciones más livianas o basadas en verduras. En ese contexto, la tarta de espinaca y ricota aparece como una alternativa práctica, nutritiva y muy fácil de preparar. Ideal para el almuerzo o la cena, combina ingredientes simples y un relleno cremoso que gusta a grandes y chicos.
Ingredientes
- 1 tapa de masa para tarta
- 400 g de espinaca (puede ser fresca o congelada)
- 250 g de ricota
- 2 huevos
- 1/2 cebolla
- 50 g de queso rallado
- 1 cucharada de aceite de oliva
- Sal y pimienta a gusto
- Nuez moscada (opcional)
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Preparación
- Lavar la espinaca y cocinarla brevemente en agua hirviendo o saltearla en una sartén hasta que se reduzca. Escurrir bien y picar.
- En una sartén, saltear la cebolla picada con el aceite de oliva hasta que esté transparente.
- En un bowl mezclar la espinaca, la cebolla salteada, la ricota y los huevos. Condimentar con sal, pimienta y nuez moscada.
- Agregar el queso rallado y mezclar hasta integrar todos los ingredientes.
- Colocar la masa en una tartera, volcar el relleno y distribuirlo de manera uniforme.
- Llevar al horno precalentado a 180 °C durante unos 30 a 35 minutos, hasta que la superficie esté dorada.
- Dejar reposar unos minutos antes de cortar y servir.
Además de ser una preparación sencilla, esta tarta permite sumar más verduras o variar los ingredientes según lo que haya en casa. Acompañada con una ensalada fresca, se convierte en una comida completa y equilibrada, ideal para quienes buscan opciones sin carne durante el Viernes Santo.
