Arriba: Guillermo Pereira, asesinado este sábado. Abajo: Matías y Cristian Pereira.

Guillermo Gastón Pereira tenía 42 años y murió después de una pelea en el barrio Los Olmos, en Godoy Cruz. En un primer momento se creyó que había sido ejecutado de un disparo en la cabeza, pero Policía Científica determinó que el balazo impactó contra un vehículo. El Cuerpo Médico Forense también jugó un papel fundamental en la necropsia y su informe preliminar telefónico.

La víctima fue golpeada en la cabeza y luego murió, pero las causas del deceso no estaban del todo cerradas. No eran claras. Dos hermanos se entregaron y aseguraron que actuaron en defensa propia. La investigación apuntó este domingo a reconstruir qué hubo detrás de la pelea y si existía un conflicto previo relacionado con drogas.

Detrás del caso, hubo una historia. Y en los últimos años, la familia Pereira, principalmente los hermanos de la víctima, fue protagonista de diversos hechos, investigaciones y procedimientos que terminaron con detenciones en el Gran Mendoza.

La escena que encontraron los policías en la citada barriada el sábado por la noche, a metros del corredor del oeste, llevó durante las primeras horas a una conclusión que después cambiaría por completo. Pereira estaba muerto y había un arma de fuego en el lugar. Todo indicaba inicialmente que había recibido un balazo en el cráneo.

Sin embargo, el avance de las pericias permitió establecer que esa no había sido la causa de muerte.

El disparo existió, pero la bala no terminó en el cuerpo de la víctima fatal. Según la reconstrucción que comenzó a tomar forma a partir de los testimonios y del trabajo de Policía Científica, por pedido de la fiscal de Homicidios de la causa, Claudia Alejandra Rios, durante la pelea se produjo un tiro que impactó contra un auto.

Pereira no estaba solo y, de acuerdo con lo declarado por testigos, era quien llevaba el arma -una 9 milímetros- en el momento en que comenzó el enfrentamiento.

Después vino la riña. Los otros protagonistas lograron quitarle el arma y, en medio del enfrentamiento, donde no faltaron los gritos, los golpes de puño y las patadas, Pereira terminó recibiendo una brutal golpiza. Las principales lesiones las sufrió en la cabeza. “Estaba irreconocible”, describieron los testigos a este diario. Luego falleció. Más allá de esto, no estaba confirmada si los golpes causaron el fallecimiento: no presentaba fractura de cráneo y el resultado de los estudios anatomopatológicos iba ser fundamental.

El hecho de sangre ocurrió a las 21 del sábado sobre calles Boulogne Sur Mer y Chile, en jurisdicción de la Comisaría 40. Personal de UMAR llegó al lugar después de un llamado al CEO y encontró el arma que habría sido utilizada durante el episodio.

También había dos hombres aprehendidos: Franco Agustín Castro y su hermano Claudio Ezequiel, quienes finalmente fueron imputados por homicidio en riña, una calificación que prevé de dos a seis años de cárcel, que tiene como requisito la participación de varias personas y que no se puede determinar quién es el autor.

En un primer momento, Franco manifestó que era testigo y señaló que su hermano había forcejeado con Pereira. La reconstrucción inicial hablaba de una aparente pelea y de un disparo producido durante ese cruce.

Con el correr de las horas, sin embargo, la investigación comenzó a precisar un escenario diferente al que se había imaginado en los primeros minutos.

Los hermanos finalmente se entregaron y sostuvieron que se habían defendido. A pesar de esto, esa versión deberá ser contrastada con las pruebas reunidas en el teatro del hecho, los testimonios y otros peritajes.

La Policía Científica trabajó sobre el lugar junto con personal de la Unidad Investigativa de Godoy Cruz y de Homicidios. El arma tipo pistola fue levantada para ser sometida a los estudios correspondientes.

También se detectaron al menos dos domicilios de la zona que cuentan con cámaras de seguridad, por lo que esas imágenes pueden convertirse en una pieza importante para establecer cómo comenzó la discusión, quién efectuó el disparo y qué ocurrió inmediatamente después. De todas formas, las imágenes no mostrarían el hecho.

La pareja de Pereira, de 30 años, también fue entrevistada. La mujer manifestó que desconocía si existía algún problema de vieja data entre la víctima y los hombres que participaron de la pelea.

Ese dato adquirió relevancia porque una de las hipótesis que comenzó a analizarse apunta justamente a un conflicto previo entre personas de la zona.

Una compra que terminó en una pelea

La reconstrucción que manejan los investigadores planteó en las primeras horas que Pereira habría llegado al lugar para realizar una compra de sustancias. Más allá de las versiones, hasta este domingo, no estaba establecido con certeza qué iba a adquirir ni tampoco si los hombres que terminaron enfrentándolo eran las personas con las que pretendía concretar esa operación.

Lo que sí tenían claro los detectives es que Pereira llevaba una pistola. En determinado momento se produjo una discusión que terminó en un forcejeo. En medio del enfrentamiento hubo un disparo que dio contra un auto. Después, según los testimonios incorporados al expediente, lograron quitarle el arma y la pelea siguió.

La consecuencia fue fatal. Pereira no murió por el disparo. La principal hipótesis médico-forense era que las lesiones provocadas durante la golpiza fueron las que terminaron con su vida. Pero tampoco esa teoría era la concluyente. La fiscalía esperaba conocer más en detalle sobre el resultado de la necropsia.

Ese cambio es central para el caso. Ya no se investigaba solamente quién disparó contra Pereira, sino qué ocurrió durante la pelea, quiénes participaron y cuál fue el grado de intervención de cada uno.

También iba a determinarse qué hizo exactamente Pereira antes del enfrentamiento y por qué llevaba un arma consigo. La pistola hallada en el lugar podía aportar información fundamental para establecer si fue utilizada por él y, eventualmente, quién la manipuló después.

Por eso se ordenó un barrido electrónico con todos los protagonistas.

El otro costado de la familia Pereira

Detrás del crimen de Pereira aparece además una familia que ya había quedado mencionada en investigaciones policiales de distinta naturaleza. Ese antecedente es uno de los elementos que ahora son observados para intentar comprender si el homicidio pudo tener algún trasfondo relacionado con drogas.

Uno de sus hermanos, Cristian David Pereira quedó detenido en junio en una investigación federal contra una presunta estructura dedicada a la distribución y comercialización de cocaína en Mendoza y otras provincias de la región de Cuyo.

Se trata de una causa que tuvo como escenario principal una finca ubicada en El Bermejo, en la zona de Carril Mathus Hoyos y El Limón.

La investigación fue desarrollada por la Policía contra el Narcotráfico (PCN) de Investigaciones y el Ministerio Público Fiscal Federal y puso bajo la lupa a los hermanos Chabarría Laime, señalados por los investigadores como parte de una estructura de distribución de cocaína, caso también revelado por este diario en detalle. Eran conocidos como los “Bolivianos Chunio”.

La pesquisa había comenzado con vigilancias y seguimientos. Los policías observaron vehículos que llegaban a una finca, permanecían pocos minutos y se retiraban. La dinámica llevó a sospechar que aquel lugar podía funcionar como un punto de distribución.

La investigación terminó con seis detenidos y el secuestro de 3,3 kilos de cocaína, una pistola calibre 9 milímetros, teléfonos celulares, documentación y vehículos. Según la acusación, la organización se dedicaba al almacenamiento, transporte y comercialización de estupefacientes y contaba con personas que cumplían distintas funciones.

El expediente derivó finalmente en prisiones preventivas por delitos vinculados con la tenencia, transporte y distribución de estupefacientes agravados por la participación organizada.

Cristian Pereira, de 33 años y celador, manejaba un Focus y fue “cortado” por los pesquisas de la PCN cuando salía de la finca. Llevaba la droga oculta en el vehículo.

Ese antecedente no prueba ninguna relación con el asesinato de Pereira. Pero forma parte del contexto que los investigadores tienen sobre la mesa mientras intentan establecer si la pelea de Los Olmos fue un episodio aislado o si detrás existía algún conflicto anterior.

Un antecedente con otro hermano y el Focus

La historia familiar también tiene otro episodio que llamó la atención de los investigadores. El 16 de agosto del año pasado, otro integrante de la familia Pereira quedó involucrado en una causa por un hecho ocurrido en el barrio San Martín de Ciudad, donde una mujer recibió un disparo en la cabeza.

A las 5.50 de ese día, la víctima, que se encontraba en situación de calle, terminó internada en grave estado después de recibir un impacto de arma de fuego. Inicialmente, se habló de una posible bala perdida. Sin embargo, la investigación incorporó posteriormente el testimonio de personas que se encontraban en la zona.

La víctima estaba junto a su pareja, Matías Rubén Pereira, hermano de Guillermo y Cristian. Según declaró el hombre, ambos se encontraban haciendo un fuego y consumiendo sustancias cuando pasaron varias motos realizando cortes y provocando estruendos. En ese momento la mujer cayó al suelo y presentó una lesión en la cabeza.

Fue trasladada por Cristian en el mismo Ford Focus secuestrado con drogas este año: aparece mencionado en el expediente como hermano de Matías y propietario del vehículo utilizado para llevar a la mujer al hospital.

La víctima llegó al Central de calle Alem con una herida de arma de fuego en la cabeza y un proyectil alojado en el cráneo. La investigación dispuso entonces el relevamiento de cámaras, la declaración de testigos y el trabajo de Policía Científica.