Miguel Ángel Valdivia cumple hoy cuatro días en la clandestinidad. Este interno condenado por tenencia de drogas para comercialización llamativamente se fugó de la Colonia Penal de San Rafael un día después de que la Justicia lo citara para que respondiera en la instrucción que se sigue desde hace ya varios meses contra la organización criminal que lideraría Sandra Jaquelina Vargas. Con 37 años y muchos años de pareja con Silvana Natalí (28), Nati, la hermana con pedido de captura de la Yaqui, fue traído desde el Sur e imputado formalmente por asociación ilícita y falso testimonio. Lo buscan pero no han podido dar con él.

El fiscal de Instrucción que lleva adelante todas las pesquisas contra la banda que operaba en el oeste godoicruceño en la Justicia provincial, Juan Carlos Alessandra, entiende que, de acuerdo con una serie de pruebas que se incorporaron, Valdivia daba directivas, a través de su pareja, para que se realizaran ciertas acciones en los barrios de esa zona, algunas de ellas vinculadas al aporte de datos falsos en los expedientes judiciales.

La hipótesis señala que, enterado de la nueva acusación en su contra, Valdivia decidió abandonar el centro de detención de mínima seguridad y la Policía y la Justicia encendieron la alerta, ya que sospechan que podría haberse refugiado, junto con la madre de sus tres hijos, y también podría estar vinculado a otro hermano de la Yaqui, Ariel Pitu Vargas.

El fiscal también ha solicitado la captura de estos dos hermanos de la señalada líder de la banda criminal porque los considera un eslabón más que importante en la cadena de mando pero en los rastrillajes policiales no han podido encontrarlos.

Consumada la huida, familiares de Valdivia, a quien apodan Cabezón, se comunicaron con El Sol y señalaron que todo lo que se dice en relación con su persona “es una mentira de la Justicia” y expresaron que “nada tiene que ver con la banda de la Yaqui”.

DE PELÍCULA. Si bien los allegados del prófugo sostuvieron que no era parte de la organización criminal, los detectives judiciales encontraron pruebas que lo comprometen y por eso decidieron imputarlo.

Estas aparecieron en la investigación que se inició por el crimen de Cristian Gelvez (40), pareja de la Yaqui, en enero de este año. Para los sabuesos, el entorno de la presunta jefa narco ideó y ejecutó un plan para terminar con la vida del asesino de Gelvez, y pusieron la lupa en Valdivia.

En la Oficina Fiscal Nº4, una de las hijas de la Yaqui declaró horas después del homicidio que el matador de su padre era Juan Chicho Paez, uno de los hombres que mantenían conflictos con la organización en el popular Campo Papa, con el objetivo de que la Justicia fuera tras él, cuando “sabían que el autor del ataque era el (Javier) Carnicero Quirino, amigo cercano de Páez”, contaron fuentes policiales a El Sol.

El plan era tener el camino libre para ejecutar a Quirino en la vía pública y así vengar el asesinato de Gelvez antes de que lo atrapara la Policía. La obra se concretó el 8 de febrero, pero los angelitos o soldaditos, como se conoce a los jóvenes que respondían a la Yaqui, se equivocaron de blanco. En el barrio Sarmiento fue hallado asesinado Andrés Alejandro Arce, un hombre de 31 años que viajaba en auto junto con dos amigos. Para los detectives, los homicidas “lo confundieron con Quirino” y lo acribillaron a balazos con armas calibre 40 y 9 milímetros. Confirmaron luego que la víctima nada tenía que ver con el asesinato de Gelvez.

“Arce medía un metro noventa. Y Quirino también. El parecido físico es increíble, las fotos lo dicen todo”, contaron los pesquisas. No sólo sirvió la fisonomía para confirmar la hipótesis, los testigos del ataque también declararon en el expediente y aclararon el panorama.

Valdivia, de acuerdo con la investigación, fue el hombre que proyectó ese plan desde su lugar de encierro y se lo comunicó a quien era su pareja, la Nati, para que se perpetrara.

Además de Valdivia, la causa por asociación ilícita sumó otro imputado. Se trata de Jonathan Brizuela, otro de los sobrinos de Sandra Jaquelina Vargas. Este joven de 21 años está preso desde el año pasado en San Felipe, acusado de homicidios en el oeste de Godoy Cruz, y los investigadores sentenciaron que también era parte activa de la organización. 

De esta forma, en la Justicia provincial, los expedientes por falso testimonio, coacciones, asociación ilícita e intento de homicidio están encaminados y se espera que se soliciten las prisiones preventivas para todos los detenidos.

Entre ellos están la Yaqui, su hija Silvina Gelvez (21) y Carlos Guatón Vargas, un hermano de la mujer de 37 años que cayó el 14 de marzo en la localidad de Juana Koslay, en San Luis, y fue reconocido hace pocas horas en rueda de personas.

Los detenidos solo están respondiendo en la Justicia local. En los Tribunales federales, otros miembros y también la Yaqui están acusados por lavado de activos y venta de drogas.