Juan Ángel Andrada Mercado (parado) durante la audiencia de prisión preventiva. De remera roja, su hermano Ricardo.

Juan Ángel Andrada Mercado es uno de los cinco detenidos que tiene la causa por el asesinato del empresario frutihortícola Emilio Giménez (49), perpetrado durante una emboscada en la siesta del 15 de setiembre del año pasado en Villa Nueva, Guaymallén. Este joven, nacido del 7 de setiembre de 1995, fue el último de los sospechosos en quedar detenido. Se entregó en el Polo Judicial cuando los investigadores policiales y fiscal de Homicidios Carlos Torres profundizaban los rastrillajes para dar con su paradero en el Gran Mendoza.

Mientras se encontraba en la clandestinidad, accedió a una entrevista con El Sol buscando desligarse del hecho. Aseguró que era inocente y que no había estado presente durante el asalto que terminó con la vida del hombre que tenía una firma en la popular feria de frutas y verduras ubicada a metros del Acceso Este. Pidió a los pesquisas que trabajen más en la causa por que existían pruebas que lo desvinculaban del crimen.

A pesar de sus argumentos, el material genético que levantó Policía Científica de las camionetas de alta gama que utilizó la banda para cortarle el paso a la víctima -una Jeep Renegade y una Toyota Rav 4- sirvió para identificarlo tanto a él como a otros dos sospechosos, entre los que estaba un hermano. Este cotejo de ADN resultó ser fundamental para el avance de la instrucción.

Gustavo Rivero, Juan Ángel y Ricardo Andrada en el nuevo Polo Judicial.

Con el paso de los días, los investigadores profundizaron las labores, como pidió el sospechoso, y terminaron encontrando que estuvo involucrado en otro robo en Guaymallén 16 días antes de que la gavilla de ladrones ejecutara al empresario Giménez. Se trató del hurto de una camioneta y su perfil genético también fue hallado en ese vehículo. Esa jornada logró escapar, luego de arrojarse al canal Pescara, y huyó con rumbo desconocido.

Ese nuevo hecho fue acumulado al expediente “madre” que lidera el fiscal Torres. Esta semana, el representante del Ministerio Público solicitó la prisión preventiva de Andrada Mercado por estas y otras causas.

En la audiencia también participaron los otros dos detenidos que cayeron a fines de diciembre y principio de enero de este año, respectivamente, su hermano Ricardo Javier Andrada Mercado (capturado en Jujuy) y Gustavo Rivero (atrapado en una villa de Capital Federal). El juez de primera instancia Sebastián Sarmiento escuchó las razones del investigador judicial y en los próximos días dará a conocer el veredicto contra ellos.

De acuerdo con fuentes tribunalicias, es más que probable que el trío continúe en la cárcel mientras avanza la instrucción y se sumen a los otros dos imputados por homicidio criminis causa (entre otras calificaciones) que tiene la llamada causa Giménez, es decir, Cristian Willy Rivero y Walter Sebastián Corcho Sáez. 

Todas las causas

Juan Ángel Andrada estaba en libertad condicional cuando se produjo el asesinato de Giménez. Había sido condenado a tres años de prisión en suspenso el 1 de junio del 2021 en un juicio abreviado inicial que homologó el Juzgado Penal Colegiado Nº2 por los delitos de robo agravado por ser en poblado y en banda, encubrimiento simple, supresión de la numeración de un objeto registrable (cambiar la patente de un vehículo) y desobediencia. Estuvo sólo doce días tras las rejas y recuperó la libertad. Fue por un hecho que cometió con su hermano Ricardo (recibió la misma pena) y otro sujeto el 18 de mayo de ese año en Luján.

De acuerdo con lo publicado por El Sol por aquellos días, un hombre dejó estacionada su camioneta Toyota Hilux en Jorge Newbery y Aguinaga de Chacras de Coria y tres malvivientes le rompieron el vidrio trasero izquierdo y le sustrajeron una campera, distintos cortes de carne para luego darse a la fuga en un Ford Fiesta blanco patente MSW390. Un llamado al 911 alertó sobre el hecho y personal policial desplegó un operativo cerrojo para capturar a los autores.

Efectivos que se movilizaban en una patrulla por calle Roque Sáenz Peña detectaron el rodado y se inició una persecución. Intentaron detenerlos utilizando señales de balizas y sirena pero los ladrones escaparon a toda velocidad. La alocada carrera del trío de sujetos duró varios kilómetros: culminó cuando chocaron contra un bordo de tierra compactada que se encontraba cerca del cruce entre ruta 60 y la lateral del Acceso Sur.

Ricardo Andrada conducía y escapó a pie por unos cañaverales. A 250 metros del lugar del siniestro fue atrapado por los policías. Los otros dos, Juan Ángel y un sujeto identificado como Kevin Dieli, escaparon hacia la bodega Benegas y allí fueron capturados. Los uniformados recuperaron el botín y determinaron que el dominio del Ford Fiesta era apócrifo.

El nuevo hecho que le descubrieron a Juan Ángel Andrada ocurrió el 30 de agosto del año pasado, dos semanas antes del crimen del empresario frutihortícola. La información a la que accedió este diario señala que, a las 10.30 de ese día, un hombre dejó estacionada en marcha su camioneta Toyota Hilux sobre calle Amado Nervo, a metros de la intersección con Cobos de Guaymallén.

La instrucción sostiene que Andrada Mercado se subió y se dio a la fuga con dirección al Acceso Este. Personal policial ya había sido informado sobre el robo y se inició una persecución al detectarlo en calle Arenales, cuando intentaba tomar el Acceso Este. Los efectivos intentaron frenarle la marcha pero no lo consiguieron.

El sujeto dejó estacionada la Hilux en el Mercado Cooperativo del Este y se arrojó el canal Pescara. Los policías lo perdieron de vista pero la Justicia empezó una investigación por hurto agravado de vehículo dejado en la vía pública en grado de tentativa.

Esa causa se reactivó cuando el fiscal Carlos Torres comenzó a instruir el crimen de Emilio Giménez. Policía Científica había levantado rastros genéticos del volante de la Toyota Hilux robada en calle Nervo y se realizó un cotejo de ADN con las muestras de Juan Ángel Andrada. El resultado fue positivo también y su situación se complicó a aún más, debido a que lo marcaron como un malviviente dedicado a la sustracción de vehículos.

Así las cosas, este joven, que aseguró ser inocente en el asesinato de Giménez, está complicado de cara a lo que viene en el juzgado del magistrado Sebastián Sarmiento, debido a que las pruebas lo ubican en dos hechos ocurridos con poco tiempo de diferencia entre uno y otro.