El barrio cordobés de Guiñazu fue el escenario de un trágico accidente este domingo, cuando un hombre de 49 años escuchó ruidos en el fondo de su vivienda y, al ver una sombra, decidió disparar con su escopeta creyendo que se trataba de delincuentes, sin embargo, era su hijo de 20 años, quien murió poco después por las heridas de bala.

Cuando reconoció a quién había disparado, el hombre rápidamente cargó a su hijo y se dirigió junto con su esposa al nosocomio local, pero el joven llegó sin signos vitales al hospital.

Luego de confirmada la muerte de su hijo, el sujeto volvió a su casa, tomó su arma y se entregó con ella a la policía cordobesa entre lágrimas.

Al momento de relatar lo sucedido, comentó que al creer que ladrones estaban entrando a su vivienda con intención de robar, disparó al aire para ahuyentarlos y luego realizó un segundo disparo en dirección del joven que intentaba escapar, el que terminó impactando en su omóplato izquierdo.

El hombre quedó detenido a la espera de que se defina su situación procesal.