Juan Emiliano Jofré y Guillermo Nicolás Quinteros asesinados en Godoy Cruz y Las Heras, respectivamente.

Uno fue capturado en Las Heras luego de seguimiento de los policías de la División Homicidios de Investigaciones. Los otros tres, menores de edad, se presentaron espontáneamente junto con sus padres en el Polo Judicial ante el fiscal que lidera la causa, Gustavo Pirrello. Durante la madrugada y la mañana de este miércoles, los cuatro sospechosos quedaron a disposición de la Justicia y fueron imputados por homicidio agravado por el uso de arma de fuego.

El fin de semana del 17 y 18 de agosto se presentó movido con respecto a hechos de sangre: se cometieron cinco asesinatos en tres departamentos del Gran Mendoza. El citado fiscal quedó a cargo de los trabajos investigativos y comenzó a recibir declaraciones y analizó diversas pruebas recolectadas en las diferentes escenas para avanzar en identificación de personas.

Diez días después, dos de los expedientes, los que tuvieron como víctimas fatales a Guillermo Nicolás Quinteros (22) y Juan Emiliano Jofré (25) en los departamentos de Godoy Cruz y Las Heras, respectivamente, presentaron detenidos.

El resto de los casos, con las víctimas identificadas como Luis Jacinta Coria (66), Luciano Maximiliano Videla (15) y Juan Antonio Videla continúa en pleno proceso de incorporación de evidencias para intentar atrapar a los autores de los ataques, ampliaron fuentes judiciales y policiales que hablaron con El Sol.

Más allá de eso, por orden cronológico, la primera de las detenciones la realizó personal de la División Homicidios de Investigaciones en calles Alem y Laprida de Las Heras. Buscaban al presunto autor del asesinato de Juan Emiliano Jofré y el sospechoso estaba identificado. Los testigos lo marcaron como Roberto Jesús Espinoza, de 37 años.

Se realizaron trabajos de vigilancia por la zona donde se movía y minutos después de las 0 de este miércoles, detectaron a Espinoza mientras caminaba por la citada intersección. Cuando los efectivos le frenaron el paso, observaron que el sospechoso presentaba una herida de arma de fuego en la pierna derecha con fractura de tibia.

El disparo, aportaron las fuentes, lo recibió “una semana antes” y no se había hecho asistir en un centro médico, sabiendo que era posible la existencia de un pedido de captura por el crimen de Jofré.

Como le costaba caminar, los efectivos lo trasladaron hasta el Hospital Central y recibió las correspondientes curaciones. Terminado el procedimiento curativo en el nosocomio de calle Alem de Ciudad, lo derivaron a la Subcomisaría Iriarte, donde quedó alojado preventivamente antes de ser notificado de la imputación por homicidio agravado por el uso de arma de fuego.

El detenido por el caso Jofré.

El crimen de Juan Emiliano Jofré ocurrió antes de la 1 del domingo 18 de agosto sobre calle Almafuerte 1336 de Las Heras y tuvo un testigo presencial, amigo de la víctima, conocido como Pomelo. El aporte de este joven fue determinante para la identificación del presunto autor del hecho de sangre.

De acuerdo con la información que se adjuntó en la causa gracias a la declaración de los testigos, quienes aseguraron que Jofré y Espinoza tenían problemas de vieja data y que existían denuncias por amenazas con armas y hasta tiroteos, se dio un paso importante hacia el esclarecimiento. “Tenían problemas serios entre familias y el sospechoso buscaba a la víctima por las denuncias que habían radicado en su contra”, detallaron en la zona a este diario.

Enfrentamiento armado en el barrio Chile

El otro caso que presentó novedades fue el que tuvo como víctima fatal a Guillermo Nicolás Quinteros, de 22 años, en el barrio Chile de Godoy Cruz. El sábado 17 pasadas las 22.30 se produjo en tiroteo “infernal” en la intersección de calles Terrada y Cabo Santa Inés, hacia el este del barrio Pablo VI. Uno de los proyectiles impactó en el pómulo derecho del joven y terminó con su vida en pocos minutos.

Este miércoles por la mañana, tres menores de 16 años fueron entregados al Ministerio Público por sus padres . Los adolescentes tenían la intención de declarar para dar su versión del hecho pero la defensora oficial de turno les recomendó que no lo hicieran hasta tanto tuviera contacto con el expediente.

El fiscal Gustavo Pirrello los imputó por el homicidio agravado y los mantuvo a su disposición sin derivar la causa a la Justicia Penal de Menores porque, se sospecha, habrían participado del hecho junto con un mayor “del clan Los Castillo”, tal como reveló este diario horas después de perpetrado el hecho.

El sujeto, de quien se reserva su identidad por pedido de los investigadores, fue uno de los primeros nombrados como homicida en la instrucción.

Por lo que aportaron las fuentes, algunos de los menores entregados por sus padres también fueron ubicados en la escena por los testigos que declararon en la causa. Debido a esto, será cuestión de horas para que los pesquisas hagan una nueva reconstrucción para clarificar cómo y quiénes participaron del enfrentamiento.

Las fuentes describieron que el crimen de Quinteros, quien era conocido como Moncho, estuvo relacionado con disputas por territorialidad con otras barriadas. No descartan tema de drogas e hicieron foco en una serie de hechos -especialmente tiroteos- que produjeron horas antes en la zona del Átomo de calle 9 de Julio de Luzuriaga, a pocos metros del barrio Chile.

Los testigos señalaron que Quinteros se encontraba con amigos en la intersección citada esquina cuando pasó un grupo de sujetos en una camioneta Ford EcoSport. Se cree que hubo intercambio de disparos –se contabilizaron unas 20 detonaciones– y que un integrante de Los Castillo se encontraba en el vehículo. La víctima quedó herida en el lugar, donde hay una ferretería, y falleció minutos después