Hablar de Nelson Chirola Pizarro es sinónimo de la incautación de cocaína más grande de la historia mendocina.
Este hombre con pasado narco (lo condenaron por el tráfico de más de 200 kilos de marihuana) y empresario de la noche que se movía con bandas de cumbia fue detenido junto con parte de la que sería la organización que lideraba en agosto del 2019 y tiene que ir a juicio oral en las próximas semanas.
La operación para atraparlo fue bautizada como Arco Blanco porque les frenaron el paso a los sospechosos en el ingreso a Mendoza por San Luis.
Ver también: Otra vez los Pizarro: cómo cayó el presunto jefe de la banda
En los últimos días, la Justicia federal prorrogó, por segunda vez, la prisión preventiva debido a que se estaban por vencer los plazos.
Básicamente, tanto Pizarro como los otros cinco detenidos que tiene la causa reclamaban su libertad por el tiempo que llevaban sin ser juzgados pero, por la resolución a la que accedió El Sol, no tendrán ningún tipo de beneficios porque, entre otros argumentos, existe un serio riesgo de fuga.
Los jueces señalaron, además, que están acusados de cometer un delito grave, quedando de esta forma afuera de cualquier excepción contemplada por el fallo de la Cámara de Casación Penal del 13 de abril del 2020, que permitió la salida de muchos privados de la libertad a los pocos días de decretada la pandemia por coronavirus en el país.
Así las cosas, el Tribunal Oral Federal Nº1, con la firma de los camaristas Alberto Daniel Carelli, Daniel Alejandro Doffo y Héctor Fabián Cortés, amplió la prisión preventiva para el citado Chirola y el resto de los procesados (Luis Wilder Zalazar, Alejandro González, Edgardo Cabezón Sánchez, Claudio Marcelo Olivera y Ernesto Guerrero Heimer) desde el 6 de febrero por el término de seis meses o hasta la finalización del debate cuyo inicio fue fijado para el 12 de abril.

Con logística
Los seis procesados que tiene la investigación están seriamente comprometidos con la investigación que lideraron policías de la División Robos y Hurtos de Investigaciones durante más de un año.
La pesquisa culminó el 7 de agosto del 2019 con el secuestro del polvo blanco y las capturas en el Arco Desaguadero, pero, detrás hubo un trabajo de análisis de pruebas que permitió conocer cómo se movía la organización y cuáles eran sus planes para la distribución de la mercadería en Mendoza.
Lo cierto es que los trabajos de campo y las escuchas directas que venían realizando los policías de Investigaciones revelaron que la organización se había reunido el 5 de agosto en un hotel de Córdoba para coordinar cómo sería el traslado de los panes de cocaína a nuestra provincia.

La instrucción sostiene que, desde Mendoza, viajaron para el encuentro el Chirola Pizarro, Olivera, el Cabezón Sánchez y González.
Todas las acciones eran lideradas por el primero de los nombrados, debido a que mantenía contactos con el salteño Wilder Zalazar, el hombre sospechado de ser uno de los proveedores del estupefaciente.
Una vez concretada la transacción en Córdoba, Pizarro y el resto de la gente que respondía a él emprendieron su regreso a Mendoza en una caravana compuesta por tres vehículos. Con todos los datos confirmados sobre el viaje y el trayecto que iban a efectuar, los policías se apostaron en el Arco Desaguadero.
Allí le frenaron el paso al primero de los rodados: un Toyota Avensis negro que era manejado por González. A su lado viajaba el Chirola Pizarro y en la parte trasera lo hacía el Cabezón Sánchez, citado por las fuentes como barra del club Gimnasia y Esgrima.

Durante la requisa, encontraron una importante cantidad de dinero en efectivo entre sus pertenencias.
Mientras esto sucedía, los policías supieron que otro vehículo ya había ingresado y también cortaron su camino. Se trataba de una VW Saveiro, que era conducida por Claudio Marcelo Olivera.
Al analizar el vehículo, los efectivos de Robos y Hurtos advirtieron que los tornillos de sujeción del cobertor plástico habían sido removidos.
Extrajeron el material y, en el sector del guardabarros, encontraron escondidos 43 ladrillos enteros y 6 mitades envueltos con papel metalizado y goma tipo “globo” amarilla. Se trataba de cocaína de máxima pureza y el peso total alcanzó 47,316 kilogramos.

El tercer vehículo que participaba en la caravana –algunos haciendo punta, otros trasladando la droga– había cambiado de ruta, dirigiéndose por otro de los ingresos a Mendoza, en El Encón, pasando por la provincia de San Juan.
Se trataba de un BWM negro en el que se trasladaban Zalazar y Guerrero, quienes fueron detenidos en Lavalle. También les secuestraron teléfonos celulares y dinero en efectivo.
Así las cosas, los seis sospechosos –cada uno con una misión ordenada– quedaron detenidos y la droga fue secuestrada para transformarse en uno de los cargamentos más grandes de la historia local.

