La decisión de Patricia Bullrich de no acatar el veto impulsado por Javier Milei a la candidatura judicial de María Verónica Michelli desató una crisis interna en el oficialismo y dejó una señal política de alto impacto: la senadora ofreció su renuncia a la conducción del bloque en el Senado.
Bullrich anticipó que votará en contra del retiro del pliego, desmarcándose de la postura de la Casa Rosada, y justificó su decisión en la necesidad de sostener “gestos republicanos” ante el electorado. La jugada no fue menor: antes de hacer pública su postura, se la comunicó al propio presidente en una conversación que, si bien fue en tono pacífico, tuvo momentos de tensión.
En ese marco, la senadora puso a disposición su renuncia como jefa de bloque, un gesto que buscó marcar la profundidad de su desacuerdo. Sin embargo, Milei rechazó esa posibilidad y, por ahora, no hay señales de que Bullrich vaya a dejar su cargo.
La decisión impactó de lleno en La Libertad Avanza, donde el bloque quedó en estado de deliberación. El anticipo del voto en contra generó reacciones dispares: algunos legisladores la respaldaron, mientras que otros —alineados con el presidente— cuestionaron la ruptura de la disciplina interna.
Entre estos últimos se ubican figuras cercanas al núcleo duro del oficialismo, como Nadia Márquez, que planteó que los legisladores deberían acompañar las decisiones del Ejecutivo. Del otro lado, un sector interpreta la postura de Bullrich como una señal política más amplia, que trasciende el caso puntual.
El conflicto se originó por el veto a Michelli, vinculado a su relación familiar con el periodista Hugo Alconada Mon, pero rápidamente escaló hacia una discusión interna sobre liderazgo, autonomía política y estrategia parlamentaria.
Con su decisión, Bullrich no solo abrió un frente dentro del oficialismo, sino que también puso en tensión la relación con aliados en el Senado y dejó planteado un interrogante clave: hasta dónde está dispuesto el bloque a seguir sin fisuras las órdenes del Ejecutivo.
Con información de TN y La Nación.
