Imagen ilustrativa.

Actuaron seis malvivientes armados que se movilizaban en un auto blanco. Se hicieron pasar por policías y se mostraron agresivos. Vestían ropas oscuras, principalmente pasamontañas en la cabeza para evitar que los reconozcan y guantes de abrigo. Uno de ellos fue captado por una cámara de seguridad de la zona colocándose un chaleco antibalas en la puerta de los dos domicilios donde atacaron. Una teoría de la investigación policial y judicial sostiene que se equivocaron de viviendas.

Buscaban drogas y dinero y el hecho de inseguridad sucedió este miércoles después de las 5.30. Las víctimas fueron dos hombres y dos mujeres que habitan en par de domicilios de la manzana C del barrio Fe y Esperanza de El Bermejo, en Guaymallén.

Después de algunos minutos de tensión, los malvivientes que simularon un allanamiento escaparon con 200 mil pesos, teléfonos celulares y un taladro. Una víctima fue golpeada en la cabeza con un arma de fuego y tuvo que recibir atención médica por el corte con sangrado que presentó.

La información de la causa señala ingresó un llamado al 911 informando sobre un asalto en dos propiedades del citado complejo. Cuando llegaron los primeros efectivos, tomaron contacto con los moradores. En una de las viviendas se encontraban un hombre de 54 años con una herida luego de sufrir un cachazo y una mujer de 50.

La pareja fue la que relató que los malvivientes eran seis que “vestían ropas deportivas” y que se hacían pasar por policías. Exigían dinero y estupefacientes como si se tratara de un allanamiento. Las víctimas dijeron que no tenían y uno de los malvivientes golpeó al hombre con el arma. Revisaron diversos sectores y dieron con 200 mil pesos.

Por su parte, las víctimas de la casa colindante, un sanjuanino de 45 años y una mujer de 41, agregaron que se encontraban durmiendo cuando los delincuentes, quienes presentaban las mismas características que los atacantes de sus vecinos, se metieron a través de una ventana. También dijeron ser policías y exigieron dinero. Al no tener efectivo, se llevaron los celulares y un taladro.

En el primer contacto con el personal policial, aportaron que un vecino del barrio Nueva Alborada, que vive frente a ellos, tenía cámaras de seguridad. Los efectivos accedieron a las imágenes y observaron la llegada de un Chevrolet Prisma blanco. De ese rodado, que podría haber sido robado “un día antes”, descendió la banda de asaltantes.

Gracias a esta grabación, detectaron que uno de los sujetos se colocó un chaleco antibalas oscuro antes de ingresar a las propiedades. Una versión aportada a los detectives de Investigaciones (se hicieron cargo de la búsqueda de pruebas las divisiones Robos y Hurtos y Delitos Tecnológicos de Investigaciones) sostiene que la gavilla se habría equivocado de domicilios porque uno de sus objetivos era sustraer estupefacientes.