Nicolás Gil Pereg (41) decidió hacer uso de la última palabra antes de finalizar el juicio por jurados en su contra, por el doble crimen de madre Pyrhia Saroussy (63) y su tía Lily Pereg (54).
Tras finalizar los alegatos de cierre de las partes, el israelí pasó frente al estrado y durante diez minutos le habló a los doce ciudadanos que conforman el tribunal popular.
Balbuceando, babeando y repitiendo las mismas frases una y otra vez, apuntó nuevamente contra la Fiscalía y la Policía, a quienes acusa de haber plantado los cuerpos en su casa para inculparlo.

“Hicieron cinco allanamientos en mi casa y no encontraron nada. Fue hasta que me detuvieron el viernes en la mañana y me secuestraron y me mandaron a San Felipe, al penal. Ahí justo al día siguiente hicieron otro allanamiento y supuestamente encontraron los cuerpos”, sostuvo Pereg.
En varias oportunidades, volvió a repetir esa misma idea, asegurando que nunca vio los cadáveres de sus familiares.
También sostuvo que le secuestraron sus armas y que las utilizaron para tirarle a los cuerpos, con un lenguaje poco claro y con baba cayendo de su boca constantemente.
Debido a sus constantes repeticiones, fue interrumpido por la jueza técnica Laura Guajardo: “Gracias señor Gil Pereg”, le dijo la magistrada. Pero este respondió: “Quiero decir algo más”.
Fue allí que el israelí continuó replicando las mismas frases que ya había utilizado durante su declaración del martes, motivo por el que nuevamente Guajardo le pidió que “si no tenía nada nuevo que decir”, podía volver a su celda. Ante lo que Pereg se dio la vuelta y se dirigió hasta los penitenciarios que lo escoltaron al sector de detenidos.
Una vez finalizada la etapa de los alegatos finales, el jurado pasó a deliberar y se espera que en las próximas horas ventile su decisión.
