Jesús Yorge, el único mayor que está detenido e imputado.

Análisis de cámaras de seguridad. Trabajos de Policía Científica. Víctimas que describieron las características físicas y morfológicas de los asaltantes. Un puñado de testigos. El combo investigativo sirvió para identificar a los presuntos autores de una serie de delitos contra la propiedad ocurridos en Guaymallén entre noviembre y diciembre, que tuvo como víctimas a jubilados mayores de 70 años.

En total, hubo cuatro detenidos. Tres son menores de edad. La instrucción tiene un prófugo de 28 años y otros personajes que están en la mira como miembros de la banda. Un detalle particular es que realizaban inteligencia previa antes de dar los golpes y no vivían muy lejos de las viviendas que marcaban.

 La División Robos y Hurtos (RyH) de Investigaciones desarrolló durante semanas una profunda pesquisa para intentar esclarecer los hechos de inseguridad que tuvieron como autores a un grupo de jóvenes calificados como “despiadados”, debido al daño físico y psicológico que causaron en las víctimas.

Los hombres y mujeres que atacaron fueron golpeados y humillados durante minutos: en casi todos los casos recibían trompadas y en otros eran obligados a desnudarse. También les arrojaban agua para hacerlas sufrir hasta que confesaran a dónde guardaban sus ahorros o bienes de importancia.

Hace pocos días, tal como reveló El Sol, los investigadores atraparon a los tres menores de entre 16 y 17 años y a un joven de 19 años identificado como Jesús Yorge. Todos fueron imputados por los robos agravados, pero los más chicos quedaron a disposición de la Justicia Penal de Menores. El fiscal de la causa, Gonzalo Marzal, analizó los informes desarrollados por los detectives y ordenó los allanamientos.

Fuentes policiales y judiciales consultadas por este diario señalaron que Yorge es un joven que está relacionado el mundo delictivo desde hace años. También algunos familiares. Se encuentra prontuariado y tiene antecedentes por robos. Se movía con los otros menores desde hacía un tiempo, quienes también tienen parientes que han caído en las redes policiales en más de una oportunidad.  

Estos asaltantes que no llegan a la mayoría de edad también se mostraban agresivos en los tres ataques ocurridos el 18 y 30 de noviembre y el 2 de diciembre en viviendas de calles España, Lafinur y Amado Nervo de Dorrego.

Además de estos hechos, los detectives policiales y judiciales se encuentran en pleno proceso investigativo porque existen algunas pruebas que podrían relacionarlos con golpes al estilo entradera en propiedades de departamentos como Godoy Cruz y Capital.

Por todo esto, se desarrollaron los cuatro allanamientos en los domicilios de los sospechosos. Primero cayeron Yorge y dos cómplices de 16 y 17 años. Ese mismo día también encontraron algunos de los elementos objetos de valor sustraídos de las víctimas (principalmente joyas) y también el auto en el que se movilizaban -el que había sido identificado en cámaras de seguridad-, un Renault Clio azul radicado en el departamento de General Alvear.

Mientras se desarrollaban los procedimientos, se produjo la cuarta captura. Otro mejor de 17 años fue atrapado mientras merodeaba cerca de su hogar.

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Los elementos recuperados y las heridas a una de las víctimas, el hombre de 83 años atacado en calle Amado Nervo.

Violentos

El caso que profundizó la pesquisa fue el último denunciado: ocurrió el viernes 2 de este mes en un domicilio de calle Amado Nervo. Se trató de una entradera. Las víctimas fueron una mujer de 80 años y su marido de 83 años, ambos jubilados. Fueron golpeadas y amenazas de muerte. Al hombre lo abordaron mientras miraba televisión y le pegaron golpes de puño en todo el cuerpo. Y a su mujer la atacaron inicialmente mientras se encontraba en la lavandería del patio. Al matrimonio le taparon el rostro con una toalla mojada.  

El octogenario sufrió importantes lesiones en los brazos. Los efectivos tomaron fotografías de las lesiones y las sumaron a la causa para demostrar el grado de violencia que manejaban los malvivientes.

Con las pruebas incorporadas de este hecho, principalmente el análisis de cámaras de seguridad (sirvieron para identificar el auto en el que movían los ladrones), características físicas y morfológicas de los sujetos, sumando a las labores de Científica y testigos de la zona, lograron identificar a algunos de los integrantes de la gavilla.

Y así concluyeron que participaron de otros dos hechos ocurridos el 18 y el 30 de noviembre en calles España y Lafinur del citado departamento, respectivamente.

En el primer domicilio atacaron a una mujer de 76 años. La víctima contó que los autores no superaban los 20 años y eran de tez blanca y de 1,65 metros. También describió que uno llamaba al otro “Martín o Matías”. Se metieron a la propiedad minutos antes de las 17.

Los agresores le taparon la boca y la introdujeron al domicilio desde el patio. “Te vamos a cortar los dedos”, le gritaban a la septuagenaria para que entregara dinero en efectivo. Le robaron tarjetas de débito y le exigieron que entregara la clave del cajero. También le sustrajeron el celular, 60.000 pesos y 2.000 dólares. Antes de escapar, la dejaron encerrada en la cocina.

Doce días después de ese hecho, la banda volvió a atacar con el mismo modus operandi y eligiendo a jubilados como víctimas: la escena fue una vivienda de calle Lanifur donde ya habían sufrido otros tres robos.

En la casa se encontraba una pareja de más de 75 años con su nieta. Los delincuentes atacaron temprano. Faltaban pocos minutos para las 8 cuando el hombre fue sorprendido por dos sujetos en el patio. A los golpes, lo metieron en la propiedad.

Allí reunieron a la esposa y su la nieta, quien dormía en el comedor. “Te vamos a matar si no nos das plata”, le gritaban.

Al jubilado lo llevaron hasta un baño de servicio y lo obligaron a quitarse la ropa. Totalmente desnudo, comenzaron a arrojarle agua. Le colocaron una toalla en la cabeza y continuaron dándole golpes de puño en el rostro en otras partes del cuerpo.

Mientras esta agresión se producía, las otras dos víctimas fueron encerradas en el baño principal. Antes de escapar, los malvivientes robaron 30 mil pesos.

“Todos usaban barbijos, guantes ajustados color negro y tenían el pelo tapado con capucha o cuellitos”, describieron a los investigadores.

Así las cosas, parte de la banda fue desbaratada. Solo resta atrapar al hombre de 28 años, quien también fue identificado en los primeros momentos de la investigación.

Tiene antecedentes y podría haber participado de otros hechos con algunos de los ya capturados.