Rodolfo Omar Araujo es conocido en el mundillo delictivo como el Porteño, porque en su DNI figura que tiene domicilio en el partido de en Almirante Brown, partido de Buenos Aires. Es un hombre marcado por los investigadores que llevan años trabajando casos de narcocriminalidad en Mendoza porque lo atraparon en el 2015 con un importante cargamento narco que logró cruzar la frontera a Chile.
Fue juzgado por segunda vez hace poco tiempo por ese hecho en los Tribunales de calle Pedro Molina y España y recibió 6 años de cárcel. Como enfrentó el proceso en libertad, se retiró caminando de la sala de debate a la espera de que el fallo quede firme. En total, fueron 5 los sentenciados, tal como publicó El Sol.
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Este martes encontraron en la propiedad que habitaba en Guaymallén 114 kilos de marihuana compactada y otra vez deberá responder ante la Justicia.
Creen que el Porteño, nacido el 7 de abril de 1975, desarrollaba tareas de logística con el tráfico de los panes de la droga proveniente de Paraguay y que se encontraba en pleno proceso de “enfriamiento”, es decir, esperando a que el cargamento sea llevado a otro lado para no darle lugar a los pesquisas de rastrearlo.
Lo cierto es que Araujo cayó luego de un robo doméstico del que no tenía nada que ver. Efectivos de la Unidad Investigativa de Las Heras trabajaban un hecho de estas características -con una mujer entre los sospechosos- y se dirigieron hasta una vivienda del callejón comunero Las Tuyas, en Guaymallén.
Los detectives la UID lasherina, luego de una serie de trabajos de inteligencia en diferentes sectores del sitio, confirmaron que la morada podía ser de acopio de estupefacientes.
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Detectaron algunas maniobras relacionadas del narcotráfico y decidieron solicitar una orden de allanamiento para realizar un rastrillaje más profundo.
De acuerdo con fuentes policiales, cuando los policías arribaron a la casa observaron que se encontraba abierta, sin ningún tipo de seguridad. Controlaron el sector y no fue necesario el uso de la fuerza contra los moradores. Había cuatro personas en total.
Lo que sí, detectaron que una mujer le pasó un bulto al Porteño Araujo y este lo arrojó a la casa de un vecino. Los policías fueron hasta la propiedad colindante y encontraron un teléfono celular. El aparato se transformó en una de las claves para conocer cuáles fueron las últimas comunicaciones que hizo; más porque podrían estar relacionadas con los 114 kilogramos de marihuana.

La condena que no está firme
Más allá de eso, Araujo quedó complicado por sus antecedentes. Justamente, al identificarlo confirmaron que se trataba del mismo hombre que había sido condenado el 20 de diciembre del año pasado por el Tribunal Oral Federal Nº1 de Mendoza, a cargo de Alberto Carelli, Héctor Cortés y Daniel Doffo.
La historia de ese proceso arrancó cuando la Policía contra el Narcotráfico comenzó a seguirle todos los pasos a Omar el Oso Argumedo, un reconocido malviviente argentino que pasa sus días en una cárcel de Chile por temas relacionados al tráfico de drogas.
De una de las causas que se profundizaron entre el 2011 y el 2015 se desprendió que el Porteño Araujo se encontraba entre los sospechosos. Particularmente la que permitió la incautación de 60 kilos que venían desde Misiones.
Araujo vino desde Buenos Aires para organizar el transporte de la sustancia ilegal en marzo del 2015. Llegó en un vuelo de Austral y comenzó a ser espiado por los detectives. El objetivo de la banda era que el estupefaciente sea comercializado en Chile, donde triplica o cuadriplica su valor.
Para realizar todas las maniobras se necesitaron varios actores. Entre ellos, se destacaron Oscar Acosta, José Luis Galván, Mercedes de Jesús Godoy, Ana Oviedo y el citado Araujo.
La droga finalmente llegó a Chile. Pero el trabajo de la PCN, a través de escuchas telefónicas, permitió conocer a dónde la ocultaban y la secuestraron diez días después de la llegada de Araujo.
Con la detención de los sospechosos, se efectuó un primer debate en el 2017. Pero todos terminaron absueltos por falta de pruebas. Sin embargo, la fiscal María Gloria André presentó un recurso de casación y le hicieron lugar porque la prueba no había sido valorada correctamente por los jueces.
Hubo un segundo juicio oral contra los citados que comenzó en setiembre del año pasado. Todos se encontraban en libertad. Culminó el 20 de diciembre con condenas para todos. La más alta la recibió el Porteño Araujo.
A pesar de esto, ser retiró del edificio de Tribunales federales como si nada hubiese pasado porque el fallo no estaba firme. Con esta nueva detención, recuperar nuevamente la libertad no será una tarea para nada fácil.
