Asaltante y narco. Juan Carlos Oliva está en el radar de los detectives policiales y judiciales del Gran Mendoza desde hace más de 20 años. Lo apodan el Diablo. El lunes, minutos antes de las 20, efectivos de Investigaciones atraparon a este hombre de 42 años en el Parque Benegas por estar sospechado de intentar asesinar a un chico de 17 años a principios de mayo. La víctima salvó su vida de milagro y tuvieron que practicarle una ostomía.
El móvil, para los policías, es claro: tiene de base un conflicto por comercio de drogas en el oeste de Godoy Cruz.
Oliva fue capturado con su pareja, quien tendría algún grado de participación en el hecho junto con otro sujeto que no está identificado pero es citado como el Boliviano.
Antonella González, de 24 años y embarazada de unos pocos meses, quedó a disposición de la Justicia igual que el Diablo. Ambos fueron acusados formalmente por la calificación de intento de homicidio y en las próximas horas pasarán a la cárcel.
Ver también: Cayó una pareja acusada de intentar matar a un chico por tema de drogas en Godoy Cruz
Más allá de la captura de la novia, todo apunta a los movimientos de Oliva: con base en el barrio Independencia, de Las Heras, y también en el Campo Papa, de Godoy Cruz, dejó el complejo Boulogne Sur Mer en junio del año pasado, luego de ser condenado a siete años y medio de encierro por tenencia de estupefacientes con fines de comercialización agravado por la participación de tres o más personas.
Se encontraba en libertad condicional al momento de la nueva sospecha que recayó sobre él: el domingo 8 de mayo por la noche habría disparado contra un chico conocido como Joaco –se reserva su identidad– por conflictos que mantenía con su padre por temas de venta de estupefacientes en la zona del barrio Los Olmos. Una deuda millonaria sería la raíz de todos los problemas.
La víctima se encontraba cerca de su casa con amigos cuando fue atacada. Mientras estaba sentada al volante de un Fiat Punto negro, llegó hasta la escena un Astra con tres ocupantes.
Ver también: Giro en la causa del chico que balearon en Godoy Cruz y quedó grave
De la instrucción surge que Oliva bajó y discutió. Joaco aceleró pero luego se escuchó un disparo de arma de fuego: el plomo ingresó por la luneta trasera, atravesó el asiento del conductor y terminó su recorrido en la espalda del adolescente.
Después del disparo contra el Joaco, surgió la hipótesis de que se trataba de un hecho de inseguridad. Los testigos declararon que habían sufrido un robo y que el agresor se movilizaba en un Chevrolet Astra blanco con las otras dos personas. Sin embargo, a las pocas horas, la versión se desplomó cuando nuevos declarantes hablaron en el expediente y apuntaron a un conflicto narco.
Gracias a los trabajos de los efectivos de Homicidios y del Departamento de Asistencia Tecnológica y Apoyo Investigativo (DATAI), se supo que Oliva y González iban a reunirse en el Parque Benegas, de Godoy Cruz. Los efectivos fueron hasta el espacio verde y procedieron a la detención.
Luego de su captura, Oliva amenazó de muerte a los policías que la Comisaría 40 del barrio La Estanzuela, donde quedó alojado preventivamente: “Cuando salga los voy a matar a todos”, gritó al personal presente. Debido a esto, abrieron una nueva causa en su contra.

Sin parar
Fuentes policiales detallaron que el Diablo fue detenido por primera vez en 1997 por robo agravado por el uso de arma de fuego. Luego le iniciaron un par de expedientes más por calificaciones similares.
En mayo del 2000 fue condenado a 5 años de cárcel por un hecho de inseguridad ocurrido en el Este provincial. Fuentes judiciales detallaron a El Sol que, en el 2002, se fugó durante una salida.
Cuando salió de la cárcel comenzó a tener conflictos con la ley por temas de drogas. Lo condenaron por tenencia de estupefacientes y le suspendieron la pena (era de un mes) por un tratamiento educativo. En el 2004 volvió a ser detenido por intento de robo.
En agosto del 2016 cayó nuevamente por venta de drogas. Fue gracias a una investigación de la Policía Federal, que lo colocó como una de las piezas fundamentales de una banda que traía cocaína de máxima pureza desde la provincia de Salta.
Por esa causa fue a juicio en setiembre del 2018 y recibió siete años y medio de cárcel. Otro mendocino identificado como Federico Gómez y una jujeña llamada Francisca Caballero recibieron la misma pena.
De los trabajos investigativos surgió, luego de una denuncia anónima, que un grupo de gente organizada traía cocaína desde Bolivia a Mendoza.
Ver también: Condenaron a una banda que traía cocaína pura a Mendoza
En la comunicación afirmaban que Juan Carlos Oliva, con domicilio en calle Puerto Argentino, tenía una pequeña verdulería y se dedicaba al comercio de drogas.
Los policías supieron que estaba en pareja y que tenía seis hijos. Además, tomaron nota de sus movimientos, los que realizaba en tres vehículos: un Renault Kangoo, un VW Senda y un Clio.
“Tenía dos cajones de verduras en la puerta de su casa pero era una pantalla” para justificar su accionar, tal como describieron fuentes policiales a este diario por aquellos días.
Detectaron con el paso de los días que Oliva no ejecutaba actos de comercialización, sino que estaba dedicado al tráfico con una mujer que le proveía la droga, a quien marcaron como Deli o Beli.
El Diablo recibía pedidos de narcos locales y se encargaba de contactarse con otros personajes del norte del país para coordinar la llegada de la droga a la provincia. Allí entraron en escena Federico Gómez y Francisca Caballero, quien resultó ser Beli.
Para agosto del 2016, trabajaron una información que sostenía que Gómez y Caballero iban a arribar a Mendoza con un cargamento de cocaína pura para Oliva. El martes 2 de ese mes iba a ser la entrega.
Gómez y Caballero llegaron en dos autos. El Diablo, que se movilizaba en la Kangoo, se dirigió hasta la zona de hoteles de la Terminal de Ómnibus de Guaymallén.
Durante la mañana de ese día, Gómez tomó contacto con Oliva y se subió al vehículo.
A los pocos metros, sobre calle Pellegrini, los policías federales les frenaron el paso: transportaban una mochila negra con 5,375 kilogramos de cocaína fraccionados en cinco paquetes.
El 11 de julio del año pasado, el Diablo recibió el beneficio de la libertad condicional. La pena por el cargamento del polvo blanco la terminaba de cumplir el 2 de febrero del 2024.
Sin embargo, la estadía en la calle duró poco: ahora lo acusan de intento de homicidio y su situación procesal volvió a ser complicada de cara a lo que viene en la Justicia provincial.
