El caso comenzó a encaminarse en un primer momento hacia la presunta comercialización de estupefacientes. Una información anónima que llegó a la Policía contra el Narcotráfico de Mendoza (PCN) sostenía que dos jóvenes apodados Mumi y Nari se mostraban armados en la zona de Villa del Parque, en Godoy Cruz, y estaban relacionados a un quiosco de venta de drogas ubicado en calle Gorriti de ese mismo departamento.

La investigación, que fue revelada por El Sol, terminó en un escándalo que golpeó directamente a la cúpula de la Policía Federal de la provincia por la sospecha de cobro de coimas de un comisario para beneficiar a ciertos “empresarios” dedicados a transacciones ilegales de cambio de divisas utilizando como pantalla una cadena de joyerías bajo las razones sociales Stefano Canella y Vía Roma, ubicadas en el corazón del centro capitalino.

En las últimas horas, la causa dio uno de los pasos más importantes desde que comenzaron los primeros allanamientos la mañana del 6 de julio: el juez federal Marcelo Garnica procesó con prisión preventiva y trabó embargos millonarios a los señalados integrantes de la asociación ilícita que, de acuerdo con escuchas telefónicas y tareas de campo desarrolladas durante más de un año por la PCN, fueron cayendo desde que se efectuaron los múltiples allanamientos en diversas joyerías y bares ubicados en calles Catamarca, 9 de Julio y Godoy Cruz, entre otras.

En total, fueron 14 procesados, algunos por delitos como asociación ilícita, cohecho y lavado de dinero. Dependiendo del caso, los embargos alcanzaron los 30 millones de pesos.

La resolución del titular del Juzgado Federal Nº3 complicó las situaciones de los señalados dueños de las joyerías y casas de cambio truchas, Nicolás Ernesto Bazán (25) y Renzo Fabio González (27), a quienes los procesó como jefes de una asociación ilícita, cohecho activo, lavado de dinero y tenencia de estupefacientes.

A los jóvenes, quienes cayeron las redes policiales cuando comenzaron a evidenciar en sus perfiles de redes sociales como Instagram y Facebook un modo de vida de lujo al mostrando joyas y vehículos de alta gama, les trabó un embargo de 30 millones de pesos a cada uno.

También seguirá en la cárcel el comisario Dino Enzo Rossignoli (49), jefe máximo de la Delegación de la Policía Federal en Mendoza. El efectivo está sospechado de brindarle protección a Bazán y González a cambio de mil dólares por mes, de acuerdo con la investigación policial y judicial. El juez lo ubicó con un rol destacado como miembro de la organización.

Los sobornos que recibía eran entregados, sostiene la investigación, por Nicolás Bazán y su padre Ernesto (69), conocido con el alias de “Stefano” (por el nombre de la joyería) y también procesado en esta causa por asociación ilícita y lavado de dinero.

De acuerdo con fuentes judiciales y policiales, Rossignoli se juntaba con Nicolás Bazán algunos de sus empleados para “dejar de actuar ante la comisión de un delito”, lo que comúnmente se denomina “liberar la zona”. Brindaba cobertura y una suerte de protección para que las joyerías y otros locales continuaran con la actividad ilegal de compra y venta de dólares y euros.

El juez Garnica destacó que Rossignoli advertía a los Bazán y también a su socio González sobre posibles procedimientos y allanamientos policiales e inspecciones municipales. La PCN secuestró en los allanamientos del 6 de julio un cuaderno que terminó de hundir al jefe policial.

El libro contenía todos los movimientos de entrada y salida de dinero de la banda que, se sospecha, lideraban Bazán y González. Llamado “Catamarca”, los detectives descubrieron en algunas de sus páginas cómo quedaron registrados los pagos de coimas al jefe de la Federal.

Y no solo eso, también secuestraron teléfonos celulares y mensajes de texto y de audio sirvieron para terminar de cerrar la hipótesis de los encuentros y el “apoyo” que le brindaba para permitir que continuaran con las maniobras delictivas en las joyerías.

La organización contaba con policías retirados de la Policía de Mendoza. Y también fueron procesados por Garnica como integrantes de la asociación ilícita. Se trata de quienes están citados en la investigación como los jefes de seguridad de las joyerías, Marcelo el Negro Salcedo y el comisario inspector Ángel Alberto Fava, pero también deberían responder por otros pedidos, como también utilizar sus contactos para saber si la fuerza de seguridad provincial los estaba investigando, realizar pago de empleados y también trasladar dinero.

Fava se entregó el martes 18 de octubre y obtuvo el beneficio de la detención domiciliaria.

Así las cosas, la lista de procesados la completan Félix Masera y Andrés Bauco (socios en Vía Roma), los hermanos Juan y Alejandro Moral –productores musicales que habrían lavado dinero proveniente de las joyerías–; Roberto Poroto Bustos –custodio y hombre relacionado con Ángel Fava, otrora miembro del Ejército y también dedicado a servicios de inteligencia–, la contadora María José Degregorio (para los investigadores, una de las piezas clave para la actividad de los negocios), Eduardo Ezequiel Fernández (empleado de Nicolás Bazán y señalado como enviado para pagarle coimas a Rossignoli) y Jonathan Fernández, a quien le encontraron estupefacientes durante las medidas.

A Bazán padre, el comisario Rossignoli, la contadora Degregorio, Masera, Bauco los hermanos Moral, les trabó un embargo de 15 millones de pesos a cada uno. Por su parte, a los policías Salcedo y Fava hasta cubrir los 5 millones.

Complicados

La investigación se profundizó luego de una serie de operativos que la PCN desarrolló el 6 de julio.

Fueron 22 allanamientos en joyerías y bares relacionados con Ernesto y Nicolás Bazán, que poco tenían que ver con la actividad que mostraban.
Además de evasión fiscal, para los detectives, se trataba de una pantalla para la compra y venta de oro y cambio de moneda extranjera, lavado de dinero y hasta contrabando y narcotráfico.

De esas medidas surgieron datos reveladores de encuentros entre Rossignoli y los Bazán, que sirvieron para descubrir un entramado delictivo pocas veces visto en la provincia.