Roberto Pereyra, el malviviente que zafó de la perpetua en el 2018.

El delincuente Roberto Pereyra tenía pasado carcelario reciente y se encontraba en libertad condicional. Este domingo por noche se enfrentó con un policía retirado durante un asalto domiciliario y recibió un disparo letal en el pecho. Antes de morir, accionó el revólver calibre 38 que portaba y terminó con la vida de Héctor Enrique Pelayes, de 60 años. El caso generó conmoción en Guaymallén y también en la fuerza policial.

En las últimas horas, tal como reveló El Sol, trascendió que Pereyra era un reconocido delincuente y había dejado la cárcel en abril del año pasado. Se encontraba en libertad condicional por resolución del juez de Ejecución Sebastián Sarmiento luego de reconocer y haber sido condenado por otro hecho de inseguridad fatal, el ocurrido en enero del 2016 y que tuvo como víctima a Cristian Antonio Verdugo.

La víctima de ese hecho fue un hombre de 36 años que comía un asado con dos amigos cuando una banda de asaltantes ingresó a un domicilio de Vistalba, en Luján, y lo ejecutó de un disparo en el rostro cuando ofreció resistencia.

Cuando se desarrolló el juicio por este hecho en marzo del 2018, la banda que llegó al debate en la Tercera Cámara del Crimen, evitó la prisión perpetua cuando las defensas arreglaron con el fiscal del caso, Javier Pascua, un juicio abreviado por homicidio en ocasión de robo.

Los cuatro sujetos se encontraban imputados por homicidio criminis causa, robo agravado en poblado y en banda y por el arma de fuego, arriesgando perpetua.

“Estos hombres zafaron de la pena máxima y Pereyra debería haber estado preso de por vida”, detallaron este lunes policías que conocían Héctor Pelayes, evidenciando su bronca por la situación procesal y carcelaria que tuvo el malviviente que mató al policía retirado.  

Justamente, Pereyra, nacido en junio de 1988, recibió inicialmente una pena de 12 años y medio de cárcel. Sin embargo, fue logrando beneficios hasta que se la rebajaron 11 años y seis meses. Pasó por las cárceles de Boulogne Sur Mer y San Felipe hasta que llegó a la Colonia Penal de Gustavo André en su último tramo hasta lograr la condicional en abril del año pasado.

El juez Sarmiento le había fijado una serie de reglas de conducta para acceder al beneficio, las que están siendo investigadas para conocer si las cumplía, en la misma resolución que declaró inconstitucional e inaplicable el artículo 14 del Código Penal, que prohíbe otorgar la condicional a los condenados por homicidios en ocasión de robo, agravados, abusos sexuales, corrupción de menores, entre otros.

Fijar domicilio en el barrio 25 de Julio de Rodeo de Medio, en Maipú. Someterse al control de la Dirección de Promoción del Liberado con frecuencia “bimestral” y abstenerse del consumo de sustancias estupefaciente y bebidas alcohólicas, acreditar medio de vida lícito (trabajo) y “no cometer nuevos delitos”.

También debía terminar el secundario y realizar un curso de formación laboral de carácter anual y debía acreditar su inicio. Tenía prohibida la salida del país.

El asesinato de Cristian Verdugo

Cristian Antonio Verdugo (36) fue asesinado de un disparo en la cara el sábado 16 de enero por la noche luego de resistirse a un asalto en la casa de su mejor amigo en Vistalba, Luján de Cuyo. La víctima comía un asado cuando dos individuos armados irrumpieron en el domicilio luego de haber cometido otro robo en una casa lindante. Verdugo se resistió y uno de los asaltantes le disparó en el rostro, lo que le ocasionó la muerte en el acto.

Los autores huyeron luego de robar un par de teléfonos celulares, una notebook y un anillo de oro. Horas después, luego de un par de allanamientos en el barrio 25 de Mayo de Maipú, los pesquisas detuvieron a siete individuos que quedaron a disposición del fiscal especial Juan Manuel Bancalari. Entre ellos se encontraba Pereyra.

El raid de los tres delincuentes comenzó a las 23 en una propiedad vecina, en el lote 40 del mencionado barrio, donde sorprendieron a Enrique Navarro, que permanecía junto a su hija y nieta. Tras amenazar y maniatar a la familia, robaron dos notebook, celulares y un anillo de oro con un safiro.

Cristian Verdugo.

No conformes con ese botín, fueron hasta la propiedad donde estaba Verdugo con otras dos personas en un quincho. Los ladrones los redujeron y obligaron a la víctima a ingresar a la vivienda. El hombre se negó y uno de los malvivientes le disparó en su rostro.

Los delincuentes huyeron por calle Viamonte con dirección al sur, hacia el interior de una finca, mientras Verdugo agonizaba en el piso. Murió a los pocos minutos.

Con el paso del tiempo, Ariel Argota, los hermanos Ángel Rubén y Gustavo Rojas y Roberto Rolando Pereyra se sentaron en el banquillo de los acusados. Este último terminó con una pena de 11 años y medio de cárcel luego de un cambio de calificación: pasó de homicidio crimins causa (prevé perpetua) a homicidio en ocasión de robo.