El crimen del prestamista Matías Oscar Miralles, ocurrido en junio de 2022, quedó impune, luego de que un jurado popular declaró no culpables a cuatro imputados, mientras que no llegó a un veredicto unánime en el caso de un quinto.
La audiencia final del debate realizado este sábado en el Polo Judicial estuvo a cargo de la jueza Carolina Colucci.
“Hemos llegado a un veredicto, no para todos los imputados“, anticipó la presidente del cuerpo, tras el pedido de la magistrada.
De esta manera, el juicio por jurados encontró no culpables a Lucas Segovia Contreras, Cristian Giménez Ideme Parra, Jorge Herrera Páez y Pablo Gabriel Herrera Brizuela.




En el caso de Guillermo Emanuel Sosa González, el jurado no logró consensuar un veredicto.

En este caso, la magistrada Colucci resolvió que el juicio se declara estancado y, en este caso, corresponde al MPF decidir si profundiza la acusación. Pero, para esto debería realizarse un segundo juicio si es que decide avanzar.
Sosa González era sindicado por la Fiscalía, junto a Ideme Parra, como los autores intelectuales del homicidio.

En el caso del sicario, identificado como El Chongo, no participó porque al momento del homicidio era menor de edad.
El crimen
El homicidio del prestamista de 33 años a manos de un sicario ocurrió en la puerta de su vivienda en Capital, en calle Montecaseros al 2.800.
La instrucción de la Fiscalía de Homicidios a cargo de Gustavo Pirrello había determinado que se trató de un crimen por encargo: Guillermo Sosa González (43) y Cristian Ideme Parra (43) mantenían una deuda por US$ 40.000 con la víctima.
Como Miralles insistía en cobrar la suma más los intereses con pagos semanales y presionaba con amenazas, los imputados idearon un plan para matarlo.
Según la investigación, que no se confirmó en el juicio, contrataron a un albañil que trabajaba para Sosa, Jorge José Herrera Páez (49), alias “Gordo Nipo” o “Ballena”, y le encargaron el trabajo por un kilo de cocaína y dinero en efectivo. La ejecución quedó en manos de su hijastro, Lucas Segovia Contreras (24), y este a su vez se los ordenó a dos cómplices, uno de ellos conocido con alias “Chongo” (tenía 16 al momento del hecho) y Pablo Gabriel Herrera Brizuela, de 22.
El 22 de junio, alrededor de las 15, el entonces menor llegó en moto al domicilio junto a Herrera Brizuela y tocó timbre, simulando ser repartidor de una aplicación. Miralles abrió y fue asesinado a quemarropa de varios disparos con una pistola 9 mm.
El ataque quedó registrado en cámaras de seguridad y las pericias establecieron que el arma había sido utilizada en otros hechos violentos relacionados con Los Hijos de Nadie, una agrupación delictiva ligada a los barras de Huracán Las Heras.
Los fiscales llegaron a establecer la relación de la víctima con los imputados a partir de los mensajes telefónicos que hallaron en el celular de Miralles, quien los amenazaba con quitarles una propiedad como compensación de la deuda. A esto se sumó que, en los allanamientos, dieron con la mochila de la aplicación.
Con estas pruebas, Pirrello imputó a Sosa González y a Ideme Parra como coautores del homicidio triplemente agravado por promesa remuneratoria, uso de arma de fuego y participación de un menor.
La misma calificación pesó sobre Lucas Segovia Contreras, Pablo Herrera Brizuela y el Chongo.
Jorge Herrera Páez, en tanto, fue imputado como instigador del crimen. Sin embargo, durante el debate, el jurado no dio por confirmada esta teoría del caso y entendió que la mayoría eran no culpables del delito que les habían endilgado.
