Una gota de sangre en el auto del homicida. Esa fue la prueba determinante que motivó a un jurado popular hallar culpable este miércoles por la tarde al femicida de Dora Hidalgo.
El debate por el conmocionante hecho ocurrido el 31 de agosto del 2020 en el predio de eventos llamado Luna India terminó pasadas las 19 y el ahora culpable, José Daniel Moreira, fue sentenciado a prisión perpetua por el juez Mauricio Juan. La calificación fue homicidio agravado por mediar violencia género.
Durante los alegatos de clausura, el fiscal de Homicidios Gustavo Pirrello, quien lideró la instrucción desde el minuto uno, entendió por el análisis de las pruebas que estaban frente al hombre que asesinó a la mujer 67 años, quien era su compañera de trabajo en esa propiedad.
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Para el pesquisa, no hubo dudas desde los primeros días de investigación: Moreira mató a Hidalgo porque lo había “mandado al frente” con los dueños del terreno, ya que no cumplía con las normas impuestas para el desarrollo del trabajo cotidiano (llegaba tarde, ocupaba las instalaciones para uso personal (como llevar a una amante), dejaba todo desordenado, entre otras) y “se la tenía jurada”.
Un testigo, también empleado de lugar, detalló en la causa que había escuchado decir a Moreira “ya me la va a pagar esta vieja chupapija”.

La reconstrucción sostiene que el agresor primero golpeó a la mujer, la degolló y luego se deshizo del cadáver arrojándolo a un pozo de agua de unos 100 metros.
Se creía que se estaban frente a un crimen perfecto, porque habían pasado 72 horas y el cuerpo de la mujer no era encontrado.
Sin embargo, un mosquerío delató a Moreira. Cerca del profundo hueco hallaron sangre y un efectivo bombero fue introducido varios metros.
Dieron con el cuerpo decapitado y ordenaron la captura del empleado del predio propiedad de José Mansur, el ex presidente del club Godoy Cruz Antonio Tomba.
Las sospechas recayeron sobre Moreira por una serie de testimoniales que se recibieron en el expediente y porque cuando peritaron su vehículo, un Ford Taunus que quedó registrado por las cámaras de seguridad del lugar, hallaron sangre.
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Un cotejo ordenado permitió confirmar con el paso de los días que se trataban de rastros hemáticos de la septuagenaria.
El abogado defensor del ahora culpable, Sergio Carreño, cuestionó esa prueba durante la instrucción y también durante el debate porque no había sido notificado al momento del procedimiento.
Sin embargo, la queja nunca prosperó porque la fiscalía estaba habilitada para actuar y el jurado popular debatió más sobre el hecho de sangre que sobre otras cosas, coincidiendo con respecto a la autoría.
Así las cosas, unos minutos antes de las 19, lo declararon culpable por el femicidio y el juez Juan lo sentenció a la única pena posible: prisión perpetua.
