Ariel Iván “Colo” Quarñolo, el empleado del lubricentro donde en febrero de 2023 fue asesinado Norberto Martín Salzmann, comenzó a ser juzgado este lunes por un jurado popular acusado de haber sido el “datero” del asalto que terminó en homicidio.
Con 31 años y tras permanecer tres años en prisión preventiva, enfrenta la imputación de homicidio en ocasión de robo agravado por el uso de arma de fuego, señalado por la fiscal que instruyó la causa, Claudia Alejandra Ríos, como quien aportó la información clave que permitió a la banda actuar con precisión dentro del comercio y la casa de la víctima en Guaymallén.
Desde la sala 15 del Polo Judicial Penal, el juez técnico Mauricio Juan dio inicio al debate en el que doce ciudadanos deberán definir si Quarñolo fue coautor del hecho junto a los otros cuatro integrantes de la banda, ya condenados en juicios abreviados con penas de entre 15 y 23 años y medio de prisión. La acusación es sostenida por el fiscal en jefe de Homicidios, Fernando Guzzo, la querella en representación de la familia por Claudia Vélez y la defensa está a cargo de Fernando Peñaloza.
Dice ser inocente: las pruebas contra el único acusado que no confesó el asesinato en el lubricentro
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En su alegato de apertura, Guzzo sostuvo que el robo “no pudo haberse consumado sin los datos aportados por el empleado” y que el acusado cumplió un rol acordado con los otros coautores.
Según la teoría del Ministerio Público, una vez que los asaltantes ingresaron al lubricentro de Mitre casi Mathus Hoyos, uno de ellos redujo a Quarñolo en una supuesta puesta en escena. Mientras tres integrantes amenazaban a la hija de la víctima y sustraían billetera y celular, avanzaron hacia el fondo del local, que se conectaba con la vivienda familiar.
Para la fiscalía, la banda sabía con precisión cómo atravesar el negocio, dónde estaba el candado que unía el comercio con la casa y que debían utilizar una barreta para forzarlo.
También conocían la ubicación de la caja fuerte y que ese día había más dinero de lo habitual porque Salzmann había comprado dólares con vistas a un viaje familiar. “Eran datos que no podían conocer los otros coautores si hubiese sido un hecho al azar”, planteó Guzzo ante el jurado.


El fiscal describió que los asaltantes golpearon a la víctima en la cabeza para exigirle la ubicación y la clave de la caja fuerte. Aunque ya tenían el dinero y se disponían a huir, uno de los condenados efectuó un disparo a corta distancia que atravesó el tórax de Salzmann y le provocó la muerte al lesionar el corazón. “Era totalmente innecesario porque ya tenían lo que buscaban”, afirmó el representante del Ministerio Público al reconstruir la secuencia.
Entre las pruebas que se exhibirán figuran las filmaciones de las cámaras de seguridad del local y la vivienda. Según la acusación, a las 15.04 del 16 de febrero Quarñolo salió a fumar a la vereda y dos minutos después llegó la banda en una camioneta Chevrolet S-10 robada.
Para los pesquisas, ese movimiento no fue casual, sino la señal acordada. También señalaron que durante el asalto no fue apuntado de manera constante y que incluso atendió a un cliente sin custodia directa, circunstancias que, a su entender, contradicen la versión de que fue una víctima más.
La investigación incorporó además testimonios sobre la relación laboral entre empleado y empleador. Se anticipó que Salzmann le había notificado un apercibimiento ese mismo día por ausencias y llegadas tarde, y que enfrentaba un inminente despido.
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También mencionó en instrucción deudas personales y comunicaciones telefónicas que, según sostuvo, vinculan al imputado con integrantes de la banda. A ello sumó que su línea telefónica fue dada de baja días antes del crimen, extremo que, según los informes técnicos, no coincidía con la versión de un robo de celular.
A su turno, la defensa planteó una hipótesis opuesta. Peñaloza afirmó que su asistido fue encañonado por la espalda, golpeado y atado con alambres, y que actuó bajo amenazas.
El letrado señaló ante el letrado que es el único de los acusados que rechazó un acuerdo abreviado y eligió ir a juicio para sostener su inocencia. También cuestionó la credibilidad de los condenados que lo involucraron y sostuvo que las imágenes pueden interpretarse de otra manera.

Durante el debate declararán la hija de la víctima, testigos del entorno laboral, peritos y funcionarios policiales que intervinieron en la investigación, incluidos quienes analizaron comunicaciones y vínculos personales.
El jurado deberá resolver si Quarñolo fue el informante que posibilitó la planificación del asalto que terminó con la muerte de Salzmann o si, como sostiene la defensa, fue un empleado que quedó atrapado en el lugar y el momento equivocados.
