El gobernador Alfredo Cornejo y el ministro de Hacienda, Víctor Fayad.

La agencia calificadora Moody’s Local Argentina confirmó la nota crediticia de de Mendoza en A-.ar con perspectiva estable, una decisión que refleja la expectativa de que no se produzcan cambios significativos en los fundamentos financieros de la provincia en el corto y mediano plazo. El informe destaca la fortaleza de las cuentas públicas mendocinas, aunque advierte sobre los riesgos asociados a la elevada proporción de deuda denominada en moneda extranjera.

Entre los principales factores que respaldan la calificación, Moody’s resaltó el historial de disciplina fiscal sostenido por Mendoza durante los últimos años, la diversificación de su economía y la importante participación de recursos propios dentro de sus ingresos totales. Según el reporte, los ingresos generados por la propia provincia representan cerca del 46% de los ingresos operativos, un nivel superior al de muchas otras jurisdicciones argentinas.

La calificadora también valoró la reducción progresiva de la exposición cambiaria. Aunque el 64,2% de la deuda provincial continúa nominada en moneda extranjera, el porcentaje muestra una mejora significativa respecto del 88,1% registrado en 2024 y del 93,4% observado en 2023. Para Moody’s, esta tendencia contribuye a disminuir uno de los principales factores de vulnerabilidad financiera de Mendoza.

El informe reconoce que durante 2025 las provincias argentinas enfrentaron un deterioro de sus indicadores fiscales como consecuencia de una recuperación económica más lenta de la esperada. Sin embargo, sostiene que para 2026 el escenario base contempla una normalización gradual de las principales variables económicas.

En el caso mendocino, los números del primer trimestre muestran una recuperación de los resultados fiscales luego de los déficits registrados el año pasado. El resultado financiero pasó de un rojo equivalente al 5,8% de los ingresos totales en 2025 a un superávit del 8,7% en los primeros meses de este año.

No obstante, Moody’s señaló que la provincia deberá continuar recurriendo a distintas fuentes de financiamiento para afrontar los vencimientos de capital previstos para los próximos años y sostener simultáneamente los niveles de inversión en infraestructura. Entre los factores que podrían mejorar la calificación figuran un incremento sostenido de los ingresos propios y una mayor reducción de la deuda en moneda extranjera. En sentido contrario, un deterioro persistente de los resultados fiscales o mayores presiones de liquidez podrían afectar la evaluación crediticia.

La deuda total de Mendoza ascendía a $910.040 millones al cierre del primer trimestre de 2026, por debajo de los $995.845 millones registrados al finalizar 2025. El stock está compuesto principalmente por títulos públicos y préstamos de organismos internacionales, mientras que la relación deuda-ingresos operativos se ubicó en 19,3%, uno de los indicadores que la calificadora considera consistentes con la actual nota crediticia de la provincia.