Arriba: Brian Exequiel Garro y Martín Falcón. Abajo: Sebastián Palacio, Ariel Quarñolo y Jorge Romero.

La causa por el crimen de Norberto Martín Salzmann (51), el comerciante de Guaymallén asesinado en febrero de 2023, dio este martes un giro clave: cuatro de los cinco detenidos aceptaron su responsabilidad en un juicio abreviado homologado por el juez Alejandro Miguel y recibieron penas de entre 15 y 23 años y seis meses de cárcel pactadas con el fiscal en jefe de Homicidios, Fernando Guzzo.

El proceso, que tuvo como escenario el Polo Judicial, luego de la instrucción de la fiscal Claudia Ríos, dejó como único imputado pendiente de resolución a Ariel Iván “Colo” Quarñolo, quien se negó al acuerdo y enfrentará un juicio por jurado mientras sostiene que es inocente.

La confesión de los cuatro condenados quedó asentada en una audiencia desarrollada durante la mañana y la calificación fue homicidio en ocasión de robo. Se trata de Brian Exequiel Garro, Martín Carlos Falcón, Jorge Daniel Romero -alias “Zurdo”- y Sebastián Marcos Palacio Masmutti, conocido como “Polo”.

Quien recibió la pena más alta fue Falcón, 23 años y seis meses de cárcel, ya que era sindicado en la causa como autor el disparo fatal. Garro fue condenado a 15 años y medio y los otros dos a 22 años y seis de prisión.

Todos admitieron haber participado en el asalto al lubricentro de calle Mitre y Mathus Hoyos que terminó con la muerte de Salzmann, luego de ingresar armados y con información precisa sobre los movimientos de dinero y bienes de la víctima.

Un caso conmocionante

Los investigadores de la División Homicidios y la fiscal Ríos reconstruyeron que la banda irrumpió en el local el 16 de febrero de 2023, con armas de fuego y una barreta destinada a forzar la puerta que unía el comercio con la vivienda del comerciante, tal como reveló El Sol por aquellos días.

La secuencia de violencia fue contundente: un golpe en la cabeza con un fierro dejó a Salzmann indefenso y un disparo calibre 9 milímetros lo mató en segundos. Las cámaras de seguridad del local captaron la mecánica del hecho y permitieron individualizar y luego identificar a cada uno de los asaltantes por su porte, vestimenta y movimientos dentro del inmueble.

El primero de los elementos que orientó la pesquisa fue la certeza de que los ladrones conocían la propiedad. Ese punto derivó en la detención de Quarñolo, empleado de la víctima, quien según la fiscalía habría entregado el dato sobre una reciente compra de dólares por parte de Salzmann.

La camioneta que utilizó la banda era robada. La quemaron a un par de quilómetros de la escena.

Su captura, producida una semana después del crimen, sorprendió a la familia del comerciante, que nunca lo señaló como sospechoso. El sujeto, que no tenía antecedentes penales y sí un cuadro de adicción a estupefacientes, permanece preso, pero rechazó el juicio abreviado y buscará probar su inocencia ante un jurado popular. Su rol de supuesto entregador será uno de los puntos centrales del debate que, de concretarse, será presidido por el juez técnico Mauricio Juan.

Los otros integrantes de la banda cayeron en un operativo que demandó 29 días de trabajo entre diversas áreas de Investigaciones.

El 23 de febrero fueron detenidos Garro y Falcón. El primero, sorprendido en su domicilio de Rodeo del Medio, quedó identificado gracias a una particularidad que registraron las cámaras: un tatuaje de león en el brazo derecho que intentó cubrir con una manga durante el asalto, sin éxito.

Falcón, señalado como el autor del disparo fatal, fue atrapado horas más tarde en Las Heras tras una persecución. Ambos enfrentaban, además, una imputación por el robo de una Chevrolet S10 utilizada para llegar al lugar del hecho y que fue hallada prendida fuego.

Una semana más tarde, la Justicia cerró el círculo con la captura de Romero y Palacio Masmutti. El “Zurdo”, con un nutrido historial delictivo que incluye causas por robo agravado, portación de arma y violación de domicilio, apareció claramente registrado en las cámaras con una pistola plateada y una riñonera cruzada.

“Polo”, en tanto, fue encontrado en un asentamiento de Guaymallén después de que un allanamiento en su casa revelara una barreta y prendas compatibles con las usadas el día del crimen. Ambos quedaron vinculados directamente al golpe y a la planificación del asalto.

Con el fallo homologado y las penas aplicadas, la causa entró en una nueva etapa. La situación de Quarñolo será definida por un jurado (salvo que cambie de opinión en las próximas semanas), instancia que concentrará la atención de la familia de la víctima y de los investigadores.

Para la fiscalía, su aporte a la banda fue determinante para que los delincuentes actuaran con soltura dentro del inmueble; para la defensa, el joven de 30 años no tuvo participación alguna y se encuentra preso sin pruebas firmes.