La Justicia condenó la mañana de este miércoles a Guillermo Peluso González a 28 años de prisión por una brutal violación a una jubilada, ocurrido a mediados de 2020 durante un asalto en su casa de Guaymallén. 

El juez Juan Valdivia se inclinó por el pedido de la fiscal de Homicidios Claudia Ríos, quien había solicitado esa cantidad de años de encierro para el acusado por el delito de homicidio criminis causa agravado por ser en contexto de violencia de género (femicidio) en grado de tentativa en concurso real con robo simple y abuso sexual agravado.

Además, el magistrado le declaró la reincidencia, ya que contaba con una condena anterior. Por ese motivo, Peluso deberá cumplir la totalidad de la pena sin la posibilidad de acceder a beneficios carcelarios.

Luego de la sentencia se vivieron momentos de tensión en la Sala 26 D del Polo Judicial Penal, ya que uno de los hijos de María Elena Caro, víctima del hecho, increpó al asaltante y lo insultó mientras el personal penitenciario se lo llevaba esposado hacia los calabozos.

La mujer murió en junio del año pasado, casi un año después de la agresión, y luego de pasar varios meses internada en el Hospital Central. Pese a que le habían dado el alta médica, la mujer quedó con un estado de salud deteriorado y en silla de ruedas.

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Los estudios practicados determinaron que Caro falleció a raíz de una broncoaspiración mientras comía una mandarina. Por ese motivo, no se le pudo atribuir la responsabilidad del deceso a Peluso, ya que no fue producto de las heridas que le provocó.

Más allá de eso, los familiares de la víctima consideraban que Peluso fue el causante de la muerte de la jubilada. “Nos arruinó la vida”, aseguró a El Sol su hija, Jaqueline, días después de que su madre perdió la vida.

El caso

La reconstrucción indica que cerca de las 10.30 del sábado 27 de junio de 2020, un hijo de Caro que vivía con ella, llegó hasta su domicilio de calle Tres Carabelas, en el distrito de San Francisco del Monte.

Cuando abrió la puerta, se encontró con su madre gravemente herida y tendidas sobre un charco de sangre. La escena fue tan impactante, que el hombre pensó que su progenitora había fallecido, por lo que dijo que se trataba de un asesinato cuando llamó a la línea de emergencias 911.

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Sin embargo, médicos del Servicio de Emergencias Coordinado (SEC) arribaron al lugar y constataron que la mujer todavía tenía signos vitales, por lo que la trasladaron de urgencia al Hospital Central.

Mientras era ingresada al efector público de Ciudad, la jubilada sufrió un paro cardiorrespiratorio, pero los profesionales de la salud consiguieron estabilizarla y quedó internada en Terapia Intensiva.

Por su parte, mediante los trabajos que se realizaron en el teatro del hecho y los exámenes médicos, se determinó que la mujer sufrió importantes lesiones en los genitales, coincidentes con una violación.

El autor había utilizado algún objeto para perpetrar el abuso sexual y le dio una golpiza a la víctima, por lo que tenía fractura de cráneo y de nariz y hematomas en las mamas, surge del expediente.

En tanto, los detectives apuntaron que el móvil había sido el del robo, ya que en la vivienda de la mujer faltaba una motocicleta de su hijo y una caja de herramientas.

Sólo cuatro días les llevó a la fiscal Ríos y su equipo de trabajo identificar al sospechoso, quien había sido captado por cámaras de seguridad públicas de ese sector donde limitan los departamentos de Guaymallén y Godoy Cruz.

Mediante el análisis de las imágenes se pudo establecer que el sujeto salió de la casa de la mujer con la moto y la caja de herramientas, la cual vendió en el camino a un vecino, que se transformó en testigo clave de la causa.

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El hombre, que fue acusado por encubrimiento, marcó a Peluso como responsable, quien vivía en calle Diamante de Godoy Cruz, a unos 500 metros de la casa de la víctima.

Así, el delincuente fue capturado el miércoles 1 de julio en la vivienda que compartía con sus padres. Vecinos lo marcaron como problemático, agresivo y aseguraron que no les sorprendió lo había hecho.