Analía Peralta está presa en la cárcel de mujeres.

Las tres declaraciones testimoniales consideradas de importancia y que forman parte de la causa contra Analía Rosa Peralta -conocida como “Nazli”- por la muerte de su beba recién nacida el martes 15 de julio en calle Dorrego de Las Heras, reconstruyeron con precisión los primeros momentos de una tragedia que conmocionó a una familia.

Los testimonios de la suegra, la cuñada y la pareja de la imputada, tomados horas después del hecho que investiga la Justicia, fueron algunas de las piezas fundamentales para conocer en detalle qué fue lo que sucedió en el barrio Vicente Martino.

Peralta, de 39 años, oriunda de Guaymallén y con un pasado reciente en una compleja denuncia por averiguación de paradero, tal como reveló El Sol, fue imputada por homicidio agravado por el vínculo y enviada a la cárcel por orden de la fiscal de Homicidios Claudia Ríos.

La decisión de acusar se tomó luego de un informe preliminar de la necropsia realizada en del Cuerpo Médico Forense, que reveló a la primera fiscal del caso, María de las Mercedes Moya, de Delitos contra de la Integridad Sexual, que la criatura había nacido viva y muerto por asfixia.

El caso generó un fuerte impacto en la provincia, más porque se fueron conociendo nuevos detalles sobre lo ocurrido la mañana del día citado, siempre basado en las primeras testimoniales que se sumaron al expediente.

La reconstrucción del hecho

Todo comenzó cerca de las 11 del día citado, en la propiedad donde Peralta y su pareja, un hombre de 44 años que trabaja en una empresa y es DJ, vivían en un monoambiente improvisado en un garaje. En la misma vivienda también residían la suegra de Peralta y su hija, de 70 y 36 años respectivamente, es decir, la madre y la hermana del hombre.

Luego de ser denunciado el hecho ante el 911 y al ser llevada esa misma jornada ante el Ministerio Público, la septuagenaria relató en su declaración testimonial: “Mi hija me comenta que llame a Nazli, la pareja de mi hijo, quien temporalmente vive en el garaje junto con mi hijo, porque Romina golpeaba su puerta y Nazli no le respondía, por lo que decido entrar de todas maneras”.

El primer encuentro con la escena fue impactante. La mujer agregó en su declaración detallada: “Cuando entré, vi sangre por todos lados. Había sangre en el piso. Vi a Nazli afirmada en la cama, levantada. No parada bien, sin apoyándose en la cama. Y agregó una prueba que llamó la atención de los investigadores: “También la vi con un cúter en la mano, por lo que le dije a Nazli que me lo diera, y ella me lo entrega en la mano”.

Por su parte, la cuñada de la imputada, ofreció también su versión sobre los mismos momentos vividos en el domicilio: “Observo a mi cuñada Nazli por la ventana del frente de mi casa que da al patio y a la vez al garaje donde vive mi hermano, quien en ese momento se encontraba trabajando, por lo que se encontraba mi cuñada sola, y veo por la ventana que tira un balde con agua y sangre aparentemente hacia el patio”.

La primera confrontación entre ambas mujeres quedó registrada en el testimonio: “Le pregunté qué había tirado en el balde, Nazli respondió “es vómito”; le pregunté ‘¿estás vomitando sangre?’, mi cuñada me dijo ‘no, no es sangre lo que estoy vomitando’, le respondí ‘sí, eso es sangre’, mi cuñada Nazli ya no me respondió nada”.

La testigo describió el estado físico de la imputada en esos momentos, cuando comenzó mirarla con más detalle: “Me percaté que tenía gotitas de sangre salpicadas en sus pies, tenía unas sandalias blancas puestas por lo que se le veía el pie y las gotas en los pies’ y ‘en su pantalón tenía más sangre en la zona de los muslos internos’”.

El hallazgo del cordón umbilical

Uno de los elementos más relevantes también surgió durante los primeros momentos de la instrucción: “Mientras (mi hija) estaba limpiando, encuentra una palita de chapa, de esas para recoger pequeñas basuritas, y me comenta que lo que había en ella era un cordón umbilical”, declaró la suegra de la acusada.

Justamente, su hija fue más específica sobre este hallazgo: “Era como que tenía un poco de coágulos, parecía un pedazo de tres centímetros de largo y el grosor como de un dedo meñique, a mi parecer era un pedazo de cordón umbilical”.

Un patrón que se repitió en los tres testimonios, incluido el de la pareja de Peralta, fue la misma respuesta de la imputada ante cualquier pregunta. Su suegra lo explicó ante los pesquisas judiciales: “Le pregunté qué le pasaba, a lo que me responde que estaba bien” y “no me quiso decir nada. Se mostraba reacia a responder mis preguntas. Sólo me dijo que estaba descompuesta, no me dijo nada más”.

La cuñada confirmó esta actitud en los momentos posteriores al hecho: “Ella solo me decía ‘está todo bien’, con respecto a la sangre me decía ‘es vómito’ y “le pregunté por el bebé y Nazli me respondió ‘está todo bien’, le pregunté ‘¿se te mueve?’, y me respondió que sí”.

“Tu pareja está limpiando porque hay mucha sangre”

Por su parte, la pareja de la imputada, recibió el llamado de emergencia mientras trabajaba. En su declaración, detalló: “Me llama mi hermana y me dijo: ‘Tu pareja está limpiando porque hay mucha sangre’; ‘venite, porque está teniendo una pérdida'”.

Su descripción del momento de llegada fue precisa: “Llegué a las 12.30 junto con la ambulancia y cuando entré mi pareja Nazli estaba acostada en la cama donde dormimos siempre y estaba media inconsciente ya que había perdido mucha sangre. La toqué y estaba muy fría“.

El hombre también describió elementos físicos relevantes: “Vi que habían quedado manchas de sangre. Además de eso, había un cúter arriba del parlante de música que también tenía sangre”.

Las versiones sobre el uso de ese elemento cortante también fueron importantes para la causa, debido a que podría haber sido utilizado para cortar el cordón umbilical. “Cuando le pregunté qué hacía con ese cúter a Nazli, me dijo que estaba cortando tela”, declaró la suegra de la detenida.

Su hija fue más específica al momento de hablar: “Vi que tenía el cúter en la mano mientras estaba sentada en la cama e inclinada hacia el piso con el cúter en la mano, me respondió que estaba cortando trapos pero no le vi ningún trapo en la mano”.

Otro de los elementos centrales de la investigación surgió en el testimonio de la suegra de la imputada: “Nazli escondió una bolsa abajo de la cama. Dijo que eran trapos que ella había estado cortando para limpiar. Esa fue toda la explicación que nos dio. Hasta entonces, pensábamos que Nazli tenía alguna pérdida o algo. Sabíamos que estaba embarazada, pero nos había dicho que estaba embaraza de cuatro meses.

Los tres testigos coincidieron en un aspecto llamativo del embarazo, debido a que no tenían en claro el tiempo de gestación. La suegra declaró: “Sabía que Nazli estaba embarazada de cuatro meses, me enteré de eso este sábado 12 de julio cuando vi a Nazli. Tenía una panza grande. Me parecía raro que fueran de cuatro meses, porque tenía una panza muy grande”.

Su hija, también fue categórica: “Ella decía que tenía cuatro meses de embarazo pero su panza parecía de siete u ocho meses de embarazo” y “era una panza grande como de siete u ocho meses de embarazo pero ella nos dijo a todos que era un embarazo de 4 meses”.

Por su parte, el novio de la mujer confirmó: “Me dijo que tenía un embarazo de 4 meses y que quería seguir con el embarazo”. Justamente, para los investigadores, la mujer dio a luz a una criatura de 9 meses, debido a que pesó más de tres kilos.