Policías de Investigaciones se contactaron con la mujer el año pasado, cuando la buscaban tras una denuncia de averiguación de paradero.

Entre octubre del 2024 y marzo de este año, Analía Rosa Peralta fue el centro de una extensa investigación por averiguación de paradero que movilizó a la División Búsqueda de Personas de Investigaciones. El caso había sido comenzado por una de sus hermanas, quien denunció que no sabía nada de ella desde hacía semanas, luego de que abandonara repentinamente su casa en Guaymallén y dejara a su cuidado decenas de gatos. Ese rastrillaje, marcado por pistas difusas, bloqueos en redes sociales y una familia fracturada, terminó trágicamente este 15 de julio: Peralta fue imputada por el homicidio de su hija recién nacida en la casa de su novio, en Las Heras.

Peralta, de 39 años, fue acusada por la fiscal de Homicidios Claudia Alejandra Ríos de haber matado a su beba apenas nacida, en una vivienda precaria del departamento de Las Heras donde residía desde hacía pocos días.

La mujer, que se hacía llamar “Nazli Ajathliaz” en redes sociales y círculo íntimo, dio a luz en soledad y fue trasladada luego al Hospital Lagomaggiore, donde fue atendida inicialmente. Ya recuperada, fue derivada a la cárcel mientras se define su situación procesal. Si el caso va a juicio, será juzgada por un jurado popular y arriesga una pena de prisión perpetua.

Una mujer aislada de su familia

La historia previa de Peralta era, en sí misma, alarmante. En octubre del año pasado, una hermana denunció su desaparición en la Oficina Fiscal 2 de Guaymallén. El caso quedó en la fiscalía de Andrea Lazo.

Aseguró que había dejado su casa del barrio Alameda sin aviso, llevándose su celular y tarjeta SUBE, y abandonando a los gatos con los que convivía. También refirió que sufría problemas psicológicos desde que había perdido la custodia de uno de sus hijos, situación que la habría desestabilizado emocionalmente.

Durante los meses siguientes, efectivos de Investigaciones desplegaron tareas de búsqueda en redes sociales, espacios públicos y domicilios conocidos. La denunciante aportó que su hermana había estudiado Medicina Forense en la Universidad Nacional de Cuyo, trabajaba en la zona de la Media Luna (sin mayores precisiones), y tenía vínculos con personas en Las Heras. Incluso brindó el número de su psicólogo, con quien también se intentó establecer contacto sin éxito.

Respuestas esquivas y una identidad virtual

Uno de los primeros indicios de vida de Peralta surgió a fines de octubre, cuando respondió por WhatsApp a un mensaje de los pesquisas de Investigaciones: “¿Hola quién sos?”, escribió para contestar.

Tras ser notificada por los policías de que la estaban buscando, bloqueó el número y desapareció nuevamente. Lo mismo ocurrió más tarde cuando Búsqueda de Personas logró ubicar su perfil de Facebook aportado por la hermana, bajo el nombre de “Nazli Ajathliaz”: al establecer contacto con ella, Peralta se mostró molesta y volvió a bloquear a los investigadores y a la familia.

Pese a los rastreos, patrullajes y solicitudes de geolocalización del teléfono, su paradero siguió siendo un misterio durante semanas. En el terreno, los policías también entrevistaron a vecinos de Guaymallén que la describieron como una mujer solitaria, con poco diálogo y que solía recolectar residuos junto a su hermana para subsistir.

Uno de los datos más reveladores fue aportado por un operador del ETI (Equipo Técnico Interdisciplinario), que confirmó que Peralta era la madre biológica de un adolescente de 15 años institucionalizado en un hogar. El joven había perdido todo vínculo con su madre, y un hombre tramitaba su adopción desde hacía meses.

Además de su hermana, los policías lograron contactar a un hermano varón, quien vivía en el barrio Parque Sur. El hombre confirmó que no mantenía relación con sus hermanas desde que habían sido separados en la infancia y derivados a hogares distintos. Comentó que solo supo por terceros que Peralta frecuentaba la zona del barrio Santa Teresita, pero no podía brindar más datos.

También contactaron a la abuela paterna del hijo de Peralta, quien indicó que el padre del adolescente se encontraba preso por una causa de pornografía infantil, y que no mantenían contacto con la mujer.

En su último informe antes de que se conociera el crimen, fechado el pasado 28 de marzo, la Búsqueda de Personas advirtió que Peralta continuaba desaparecida y que sus familiares poco aportaban porque desconocían más detalles.

“Seguramente se encuentra con un hombre”, dijo su hermana, resignada, en una de las tantas entrevistas que motivaron los efectivos. Ya para entonces, los investigadores pedían su inclusión en todas las bases de datos judiciales y sanitarias para facilitar su localización.

El giro en la causa

El 15 de julio, todo cambió para esta mujer. Peralta, que había logrado eludir durante meses la búsqueda policial, dio a luz en una casa de Las Heras y, según sospechan los investigadores con base a un informe forense de la necropsia, asesinó a la bebé minutos después.

Fue atendida en el hospital y luego imputada por homicidio agravado por el vínculo. La Justicia determinó que actuó sola y las personas que vivían en el mismo inmueble con ella no quedaron bajo investigación.