La mujer que inventó el robo de la criatura.

La mujer sostuvo durante meses que había tenido un hijo con su expareja. Le envió fotos de distintos bebés, le dio una fecha de nacimiento y le puso excusas cada vez que él quiso conocerlo. Cuando ya no pudo sostener la historia, inventó que se lo habían robado de un cochecito en una plaza de Ciudad. La imagen se viralizó, la Policía se movilizó y la fiscal de Homicidios Andrea Lazo intervino durante la madrugada para intentar esclarecer una desaparición que nunca había ocurrido.

La reconstrucción surge de las pruebas que pusieron en escena a Paula Gisela Galván (25) con la viralización de la imagen de un bebé que había tomado de una cuenta random de Instagram.

Ella declaró después de la 1.40 y quien era su pareja, que nada tuvo que ver con la trama y el engaño, a las 3.30. Sus relatos permitieron reconstruir a los pesquisas cómo se extendió la mentira desde una relación sentimental marcada por las idas y venidas hasta una falsa denuncia de robo que terminó movilizando recursos policiales y judiciales, que podrían costarle a la mujer millones de pesos.

En su testimonio, Galván reconoció que nunca había tenido el bebé que le atribuía al hombre y explicó por qué había sostenido el engaño. “Yo nunca tuve un bebé”, declaró, según destacaron fuentes del caso a El Sol. También admitió que la foto difundida en las redes sociales había sido tomada de la citada red social y que había utilizado imágenes de otros niños para convencer a su expareja de que el hijo existía.

La historia tenía, además, una segunda dimensión: quien era su novio contó que nunca había visto al supuesto pequeño, pese a que durante meses había recibido fotografías y escuchado explicaciones sobre su nacimiento, sus cuidados y las razones por las que no podía conocerlo.

Un embarazo que nunca existió

El comienzo de la historia se remonta a julio del año pasado. Según la reconstrucción inicial del caso, basada en lo que dijo la mujer, de 25 años, domiciliada en Carrodilla y empleada, en ese momento mantenía una relación de pareja con un hombre de 35, con quien había tenido encuentros íntimos sin utilizar métodos anticonceptivos.

Él interpretó que ella podía estar embarazada, pero, de acuerdo con lo que dijo ella, nunca se lo confirmó ni se lo desmintió. “Yo por pensar que con que creyera que yo estaba embarazada me iba a dejar de molestar, nunca le dije que no estaba embarazada y le seguí la mentira”, declaró ante la Justicia.

La mujer contó que su intención inicial había sido alejar al hombre de su vida. Para eso, se trasladó a la casa de su padre, en Junín, y lo bloqueó durante un tiempo. Según su versión, la distancia le permitió evitar las preguntas de su expareja, aunque también hizo más difícil sostener el relato.

El hombre, oriundo de Lavalle, por su parte, describió una relación de aproximadamente dos años y medio, con separaciones y reconciliaciones. Aseguró que conoció a Galván a través de Facebook y que ella le había contado que trabajaba como médica cardiocirujana en el Hospital Central. También relató que nunca había conocido a la familia de la mujer ni había visitado su casa.

La falta de contacto presencial no impidió que la historia avanzara. El hombre le contó a los detectives policiales y judiciales que recibía fotos del supuesto hijo por WhatsApp, pero que cada vez que pedía verlo, ella le daba una explicación para postergar el encuentro.

“Siempre que yo quería ver al bebé, ella me ponía pretexto”, sostuvo durante la madrugada de este lunes. Duante su testimonio, la joven le decía que el niño estaba con una niñera, que se encontraba en Junín o que podría conocerlo más adelante.

Tampoco había podido acompañarla a controles médicos. Ella, expresó, le decía que tenía turnos o que concurría sola a realizarse estudios. El hombre afirmó que nunca la había visto embarazada.

El 21 de mayo de este año fue otra fecha clave en la historia. Galván admitió que ese día le comunicó a quien era su pareja que el bebé había nacido, aunque nunca había estado embarazada.

Explicó que había calculado esa fecha a partir de su período menstrual y que decidió utilizarla para dar continuidad a la mentira.

Según su declaración, la situación familiar del hombre también influyó en el desarrollo de los acontecimientos. El padre de él atravesaba un problema de salud y falleció el 23 de mayo. La mujer contó que la hermana de su pareja se había comunicado con ella por el estado del hombre y que, después del deceso, volvió a alejarse.

Ante esto, el hombre recordó que se enteró del supuesto nacimiento a través de su hermana, quien se había contactado con Galván para consultar si podía ayudar a conseguir atención médica para su padre en el Hospital Central.

El supuesto nacimiento habría ocurrido en una clínica del departamento de San Martín, según lo que Galván le había contado a su pareja. El bebé iba a llamarse Abraham Antonio, pero nunca fue inscripto.

Cuando habló en la fiscalía, el hombre reconoció que no había participado del nacimiento ni había recibido documentación que acreditara la existencia del niño.

La mujer señaló que, después de la muerte del padre de quien era su novio, pasó aproximadamente cuatro meses viviendo en Junín. Durante ese período, el contacto entre ambos fue intermitente. También señaló que recibió mensajes de una expareja de él y que volvió a distanciarse.

En su declaración, Galván sostuvo que llevaba cuatro meses pensando en contarle la verdad. Sin embargo, cada vez que intentaba hablar con él, según su versión, la que estaba bajo análisis, terminaban discutiendo. Señaló que temía que él no aceptara la explicación y que continuara evitando los encuentros.

El relato incluía otra contradicción que recién quedó expuesta cuando intervino la Justicia: mientras el hombre creía que tenía un hijo, nunca había podido conocerlo ni había visto a Galván atravesar un embarazo.

La mentira del robo

La situación llegó a un punto decisivo este sábado durante la siesta. El hombre dijo que a las 16 recibió un mensaje de WhatsApp de su pareja en el que ella le decía que necesitaba hablar de algo importante. Cuando la llamó, Galván le aseguró que le habían robado al bebé.

La historia que recibió tenía detalles precisos. Según la versión que ella le transmitió, una cuidadora llamada Alejandra había salido a comprar leche a un Carrefour Express, en Ciudad.

Al pasar por Plaza Italia, se habría encontrado con una mujer que se cayó. La cuidadora habría dejado el cochecito para ayudarla y, al regresar, la criatura ya no estaba.

Galván reconoció que había inventado esa secuencia. En su declaración explicó que, como no sabía cómo terminar con la mentira, le sostuvo al hombre que le habían robado el niño a la cuidadora de la casa donde ella supuestamente estaba viviendo.

La joven agregó que ese día había decidido encontrarse con su expareja porque ya no quería continuar con el engaño. Este domingo él la había invitado a pasar el Día de la Madre con su familia, en Lavalle, pero ella aseguró que no había podido hablar con él para contarle la verdad.

“Como no pude hablar con él, porque él solo discutía, no le pude decir la verdad, entonces decidí decirle que me lo habían robado”, declaró.

Antes de encontrarse, Galván había ido a Maipú para ver a un amigo. Dijo que le explicó que no sabía cómo resolver la situación y que esa persona sabía que el bebé nunca había existido. También señaló que había sido él quien le recomendó reunirse con su expareja para contarle la verdad.

La expareja de la mujer fue hasta Maipú y se encontró con Galván y una prima de ella. La joven volvió a sostener que les habían sustraído al niño. Después, según el testimonio del hombre, dieron algunas vueltas por la zona y se dirigieron a la casa de su madre, en Lavalle, donde Galván repitió la historia.

Llegaron cerca de las 19.30. Dijo que su expareja le aseguró que un abogado ya se estaba ocupando de la denuncia y que él regresó a su casa preocupado por la desaparición.

Las fotos de Instagram

La historia no se sostuvo solamente con palabras. Galván reconoció que había enviado fotografías de bebés en distintas oportunidades y que las había tomado de Instagram. La imagen que terminó circulando en las redes sociales tampoco correspondía a un hijo suyo.

Al ser consultada por el origen de la foto, mencionó un perfil de Instagram y dijo que podía aportar una captura de pantalla. También autorizó el examen de su teléfono celular para preservar y obtener evidencia digital vinculada con la instrucción.

El hombre declaró que había compartido dos de esas fotografías con su hermana, quien preparó el texto para publicar el pedido de ayuda. Él fue quien difundió la imagen, convencido de que se trataba de su hijo.

La publicación describía la supuesta sustracción del recién nacido en Plaza Italia, en Ciudad, y pedía colaboración para encontrarlo. El mensaje incluía un número de teléfono al que podían comunicarse quienes tuvieran información. La circulación de la foto multiplicó la preocupación y llevó el caso más allá del círculo familiar.

El hombre explicó que su hermana había insistido en hacer publicaciones para difundir el supuesto robo, mientras Galván se oponía porque afirmaba que el abogado ya se había encargado de todo. Según dijo, ella le decía que se había realizado una denuncia y que su representante legal le enviaba videos del operativo.

En su testimonio, Galván reconoció que también había recibido un mensaje de Facebook en el que alguien le decía que no tendría que haber publicado la foto de su hijo porque el niño estaba bien.

Según su relato, el hombre respondió pidiendo que se lo devolvieran. La mujer dijo que la situación le provocó preocupación y que terminó en el Hospital Sicoli después de sentirse mal.

Un final durante la madrugada

Mientras las fotos circulaban y la familia pedía ayuda, el caso comenzó a avanzar sobre la existencia misma del supuesto bebé. Durante la madrugada, la fiscal de Homicidios Andrea Lazo y efectivos de Investigaciones trabajaron para corroborar si realmente había ocurrido el robo denunciado.

Analizaron cámaras, se trasladaron por diversos departamentos y fueron analizando cada una de las pruebas. Los detalles no cerraban.

Ambos testimonios permitieron reconstruir dos versiones de una misma relación: la de una mujer que reconoció haber inventado el embarazo y la de un hombre que aseguró haber creído durante meses que tenía un hijo.

El expediente reveló un nuevo detalle: que Galván dijo estar embarazada de cuatro meses, según un test de farmacia que se había realizado una semana antes, y que atribuyó ese embarazo al mismo hombre.

Aclaró que todavía no se había realizado un análisis de sangre y que tenía un turno ginecológico previsto para la próxima semana. Por todo esto, la enviaron al hospital Carlos Pereyra.

El costo del operativo, bajo análisis

El caso derivó en una actuación paralela por los recursos que demandó la búsqueda de un bebé que nunca existió.

El Gobierno de Mendoza anunció durante la mañana de este lunes que buscará cuantificar los gastos generados por la falsa alerta y avanzar en su recupero por las vías legales correspondientes.

Desde el Ministerio de Seguridad señalaron que los recursos destinados a esclarecer la supuesta sustracción dejaron de estar disponibles durante esas horas para otras emergencias.

El objetivo oficial es determinar los costos del despliegue policial y establecer quiénes podrían ser responsables de afrontarlos.