Tito estaba en San Felipe.

Humberto José Suárez Loria, conocido como “Tito”, fue hallado muerto este lunes en la cárcel, donde permanecía alojado como imputado por el asalto durante el cual murió Rodolfo Miguel “Pato” Mora Aguiar, uno de sus presuntos compañeros de banda.

La primera hipótesis indica que habría fallecido por causas naturales, aunque las circunstancias de su muerte deberán ser establecidas. La noticia tomó por sorpresa a los investigadores que trabajaban en el caso. Se encontraba alojado en el módulo 8B de la cárcel de San Felipe.

Suárez Loria, de 43 años, había quedado en el centro de una investigación que permitió reconstruir una secuencia tan violenta como inesperada. El 24 de septiembre, después de las 20, una banda llegó hasta un domicilio de calle Bandera de los Andes, en Guaymallén, con la intención de asaltar a un comerciante de 33 años.

Durante el ataque, según la reconstrucción de la fiscal de Homicidios Andrea Cecilia Lazo, Tito disparó con una pistola calibre 380.

El proyectil atravesó el cuerpo del comerciante y alcanzó a Mora, de 58 años, quien también formaba parte del grupo. El hombre quedó gravemente herido y murió poco después.

La principal hipótesis de la causa sostiene que no era el blanco del ataque, sino que fue alcanzado por el mismo disparo que había herido a la víctima del asalto. Así, uno de los integrantes de la gavilla terminó muerto por el arma accionada por su propio compañero.

La secuencia tuvo un segundo capítulo cuando los integrantes del grupo, en lugar de pedir asistencia, cargaron a Mora en un Fiat Idea azul y escaparon.

El vehículo, conducido por Solange del Carmen Muñoz, fue captado por cámaras de seguridad durante su recorrido hasta Maipú. Allí abandonaron el cuerpo en un callejón y se alejaron. La intervención policial y las primeras pericias abrieron una investigación que inicialmente apuntaba a un posible homicidio planificado, pero que luego tomó otro rumbo.

El trabajo de la División Homicidios permitió conectar el asalto de Guaymallén con el hallazgo del cadáver en Maipú. La investigación ubicó a Suárez Loria como el hombre que efectuó el disparo mortal y puso bajo la lupa a los demás integrantes del grupo, entre ellos Leonardo Adrián Aguiar y Muñoz.

La hipótesis fiscal no sostenía que Tito hubiera buscado matar a Mora, sino que el proyectil que disparó durante el robo terminó provocando la muerte de su propio compañero.

La muerte de Suárez Loria se produjo cuando la causa avanzaba sobre esa reconstrucción y los investigadores intentaban determinar las responsabilidades penales de los involucrados. Su fallecimiento cambió el escenario judicial respecto de su situación personal, aunque no implica el cierre de la instrucción por la muerte de Mora ni de las actuaciones vinculadas con el asalto.

Las circunstancias del deceso en prisión quedaron a cargo de la fiscal Claudia Rios.

La trayectoria de Tito con la Justicia se remontaba a comienzos de la década del 2000. En su historial figuraban causas por robos agravados, tentativas de robo, hurto y abuso de armas.

En noviembre del 2003 había recibido una condena de seis años de prisión y, con el paso del tiempo, acumuló nuevas sentencias que fueron unificadas. En distintos períodos obtuvo libertades condicionales y asistidas, pero volvió a quedar involucrado en otros expedientes.

Su prontuario también incluía una condena federal: en abril del 2013, el Tribunal Oral Federal Nº 2 le impuso cuatro años y dos meses de prisión efectiva por tenencia de estupefacientes con fines de comercialización.

En julio del 2016, la ya desaparecida Segunda Cámara del Crimen lo condenó a otros seis años de prisión por delitos que incluían robos agravados y violación de domicilio, y volvió a declararlo reincidente.

Décadas después de sus primeros antecedentes, había regresado a una investigación por un asalto que terminó con la muerte de Pato Mora, el hombre que, según la hipótesis fiscal, recibió el disparo que salió de su propia banda.