González se sacó una selfie con lesiones en el pómulo y se las hallaron el teléfono un día después del crimen. Las páginas que buscó con su teléfono.

Antes de desaparecer sin dejar rastros, el empresario y jubilado José Teodoro Massó no solo compartió un café y un viaje en auto con quien actualmente es el único acusado por su presunto homicidio. Días antes de ese encuentro, el teléfono celular de Gonzalo Damián González (49) registró una serie de búsquedas que, con el paso de los días, se convirtieron en una de las piezas centrales de la investigación.

Noticias sobre asesinatos con veneno, artículos especializados sobre sustancias químicas difíciles de detectar y consultas sobre casos policiales resonantes forman parte del contenido que los investigadores recuperaron del dispositivo durante una pericia informática.

A ese hallazgo se suma una selfie tomada horas después del crimen que sospecha la fiscalía, en la que el sospechoso presenta una lesión en el rostro que podría ser compatible con un enfrentamiento con la víctima.

La causa, que para la fiscal de Homicidios Claudia Alejandra Ríos ya no es una desaparición, sino un asesinato, continúa avanzando mientras el cuerpo de Massó, de 83 años, sigue sin ser encontrado a pesar de los rastrillajes realizados por la división especializada de Investigaciones.

José Massó.

González permanece con prisión preventiva dictada en la cárcel desde principios de junio, luego de que la jueza Martina Hertlein rechazara el pedido de prisión domiciliaria formulado por su defensa, que nunca cuestionó la medida de coerción, sino únicamente el lugar donde debía cumplirla.

La jueza entendió que existen elementos suficientes para sostener, en esta etapa de la instrucción, la acusación por homicidio simple (prevé de 8 a 25 años de encierro) y que todavía restaba producir prueba clave, además de que persiste el riesgo de que el acusado interfiera en la pesquisa si dejaba el penal.

Las evidencias informáticas surgieron de un informe elaborado por la División Laboratorio Forense Digital del Centro Integrador de Análisis Tecnológico (CIAT) de Investigaciones, donde especialistas analizaron el contenido del teléfono celular de González desde junio del año pasado hasta el 30 de abril de este año.

Lo que más llamó la atención de los policías y la fiscalía fue la secuencia de consultas realizadas apenas días antes de la desaparición del empresario.

Por la información a la que accedió este diario por fuentes policiales, el 26 de enero buscó una noticia en el portal Infobae sobre la condena a prisión perpetua contra la envenenadora de Guaymallén, la mujer que asesinó a su pareja y a su hijastro utilizando líquido anticongelante, uno de los casos criminales que más impacto provocó en Mendoza y que fue revelado por El Sol.

La “envenenadora de Guaymallén”, una de las búsquedas de Damián González.

Ese mismo día también consultó un artículo titulado “Seis venenos mortales, extremadamente difíciles de detectar”, publicado por el blog Expresión Forense.

La secuencia continuó el 1 de marzo. Ese día consultó una noticia del portal TN sobre el caso de una mujer condenada por matar a su marido suministrándole veneno para ratas en Mar del Plata.

También leyó una publicación del sitio oficial del Ministerio Público Fiscal de la Nación sobre la condena al podólogo que envenenó a su esposo en un sanatorio porteño.

Entre las consultas recuperadas por los peritos también aparece una nota de Infobae relacionada con los llamados “cinco venenos blancos” y sus efectos sobre la salud. Siempre en los días previos a la desaparición del jubilado.

Algunas búsquedas

Las búsquedas del sospechoso.

Por lo que detallaron las fuentes, el contenido de esas búsquedas no constituye una prueba aislada de culpabilidad, pero sí un indicio que, incorporado al resto de la evidencia reunida durante los últimos meses, adquirió relevancia dentro de la reconstrucción que intenta establecer cómo fue asesinado Massó y qué ocurrió con su cuerpo.

La foto que se sacó, otra prueba determinante

Otra de las piezas que fue considerada de importancia durante el análisis del teléfono fue una fotografía que también pasó a integrar el expediente. Los especialistas recuperaron una selfie cuyos metadatos indicaron que fue tomada el 10 de marzo de 2026 a las 7.50, es decir, pocas horas después del momento en que los investigadores de la División Homicidios creen que fue asesinado el empresario.

El informe técnico destaca que, al observar la imagen, se advirtió una posible inflamación en el pómulo izquierdo del acusado. Ese detalle cobró importancia porque no descartan que González haya mantenido algún tipo de forcejeo o enfrentamiento físico con Massó antes de matarlo. La lesión, sostuvieron las fuentes, podría ser compatible con esa hipótesis y por eso fue incorporada como otro elemento de análisis dentro de la causa.

Estas evidencias que trascendieron se sumaron a una pesquisa que desde hace meses viene acumulando indicios contra González.

¿Qué pasó con el empresario?

Según la reconstrucción realizada por el Ministerio Público, fue la última persona que estuvo con vida junto al empresario. Ambos fueron registrados por cámaras de seguridad compartiendo un café en el centro mendocino y luego circulando en el Chevrolet Corsa gris perteneciente a Massó. Después de ese recorrido, el teléfono del jubilado dejó de emitir señal y nunca volvió a registrar actividad.

La pesquisa también determinó que González, quien tenía problemas con el juego (ludopatía) fue el último contacto telefónico de la víctima y que, días después, llevó el automóvil hasta un taller mecánico de Luján, donde solicitó que le retiraran el equipo de GNC. Allí el vehículo fue secuestrado por los investigadores, quienes levantaron rastros biológicos, huellas y otros elementos.

A esa secuencia se agregan los movimientos económicos detectados entre ambos, la autorización que González tenía para ingresar a una caja de seguridad vinculada al empresario y la sospecha de que intentó avanzar con maniobras relacionadas con otros bienes de Massó. Ese escenario, agregaron las fuentes, fortaleció la hipótesis de un móvil económico detrás del crimen.

Cuando resolvió mantenerlo detenido, la jueza consideró que el conjunto de pruebas reunidas permitió sostener, con el grado de probabilidad requerido en esta etapa del proceso, que González habría participado de un homicidio.

También remarcó que el hecho de que el cuerpo aún no haya sido encontrado no impedía investigar el caso como un asesinato y recordó que todavía resta producir numerosas medidas de prueba.

La resolución también rechazó el pedido de prisión domiciliaria porque entendió que el caso continuaba abierto y que existía riesgo de entorpecimiento. Entre los fundamentos se valoró que, mientras permaneció en libertad, González habría intentado comunicarse con familiares de Massó y con otros testigos para instalar versiones que desviaran el rumbo de la pesquisa.

Además, consideró determinante que el cuerpo del empresario siga desaparecido, ya que su hallazgo podría aportar información decisiva para esclarecer el crimen.

De todas formas, la defensa apeló y será un Tribunal Penal Colegiado el que resuelva si puede dejar el penal mientras continúa la investigación. Mientras todo esto sucede, las fuentes señalaron que iban a continuar los rastrillajes en distintos puntos de Mendoza y los peritajes para intentar resolver el misterio: dónde está el cadáver de Massó.